Barreiro en su laberinto

J. GARCÍA BERNARDO

SARRIA

PUNTO DE VISTA | O |

03 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

A LA vista de lo acontecido en las primarias del PP gallego la primera conclusión que se extrae es que ha arrollado el birrete. Claro que siempre han de matizarse las afirmaciones por muy rotundas que parezcan y así tenemos como los resultados en la provincia de Lugo han sido más singulares aún que en Ourense. En ambos territorios los respectivos barones han ratificado su supremacía pero mientras que Baltar ha jugado a varias cartas, Cacharro lo ha hecho de forma ciertamente maquiavélica en la capital de la provincia al apostar por una candidatura que copó los puestos de compromisarios en detrimento de la auspiciada por el catedrático hijo de labrador. Para entender el embrollo creado conviene comenzar por el final. Y así resulta que a tal candidato no le queda más alternativa que pactar con el hombre de Romay pero ha de contar con que en la única provincia en la que ha obtenido el gran apoyo lo tienen agarrado por el pescuezo y que el hipotético pacto habría de tener el beneplácito de un gran opositor al nuevo líder regional. Estamos ante una victoria pírrica. Corría el año 280 antes de Cristo cuando Pirro en su afán por alcanzar Roma dio lugar a que el Rey Epiro manifestara que «si consigo otra victoria como esta estoy perdido». Aplíquese el dicho el señor Barreiro, otrora títere y hoy marioneta en manos del todopoderoso jefe provincial. Y ténganse muy en cuenta los resultados habidos en Monforte y Sarria, villa ésta donde el partido está seriamente dividido y con amenaza de cisma, donde existen serios reproches y hasta amenazas entre militantes y dándose la circunstancia de que por primera vez hay una corriente crítica aglutinada que ha hecho frente al otrora endiosado líder, que está en el punto de mira y de quien hasta el alcalde parece alejarse.