Protocolos

J. GARCÍA BERNARDO

SARRIA

PUNTO DE VISTA | O |

23 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL ÚLTIMO rifirrafe protagonizado por los antagonistas representantes municipales sarrianos se circunscribe al protocolo (entendiendo por ello no las escrituras matrices y otros documentos autorizados por notario o escribano cuya custodia corresponde al notario archivero y que, por lo que a Sarria se refierem los de antigüedad se encuentran ubicados en archivo existente en la Casa da Cultura), sino por las normas ordinarias por las cuales se desarrollan una serie de actos oficiales y/o que cuentan con la presencia de autoridades o representantes institucionales más o menos relevantes. Pues bien, la cuestión que estos días se debate, como es habitual merced a cruce de comunicados en medios informativos, es si el Ayuntamiento, o mejor dicho quienes se aposentan en sus primeras poltronas, cumple o no con dichas normas. Y tal cuestión no es más que una plasmación de un divergente interés: por una parte el de aquellos que, a toda cosa y codo con codo -en ocasiones con auténticos codazos-, luchan por ocupar lugares de preminencia -actitud vulgarmente conocida como «por salir en la foto»- y, por otra, el de aquellos que luchan por ocupar un lugar más o menos a la vera de los anteriores -actitud vulgarmente conocida como «por chupar rueda» o «por chupar cámara»-. Así las cosas no cabe duda de género alguno que no deja de ser divertida la cuestión, contemplándose los toros desde la barrera y recurriendo a la significativa expresión de que «son como niños». Esperemos que a nadie se le ocurra la idea de la necesidad en el Ayuntamiento de Sarria de un jefe de protocolo, ocurrencia ya acontecida en un limítrofe municipio y que siempre habría de servir para colocar a algún amigo que en nada tuviere que entretener su tiempo muerto y que estuviese dispuesto a ganarse un sueldo de los no fácil repudio.