A TRIBUNA | O |
07 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.UNA ELEMENTAL regla del castellano dice que todas las palabras graves o llanas terminadas en «n», «s» o vocal carecen de acento gráfico. Tal es el caso de Sarria, topónimo bisílabo, con acento tónico en la «a», sin confusión alguna con Sarriá, palabra aguda, que siguiendo la norma de acentuación presenta la tilde final. Como nuestra Sarria contiene un diptongo, tampoco caben confusiones sobre la posibilidad de situar la tilde en la «i», formando de este modo un hiato que no se corresponde con la pronunciación. Es más que posible que hace siglos aparezcan documentos en los que figure «Sárria» con esa grafía, pero las reglas ortográficas y diacríticas han cambiado desde aquellos tiempos. No conviene, pues, remontarnos tan lejos, a riesgo de pecar de anacrónicos. Escribir «Sarriá» chirría en la actualidad. Hay algo que sobra y que cualquier persona medianamente enterada borraría de manera inmediata. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, hacer otro tanto con «Babia». Otra cosa es que en un afán galleguista, tendente a lusista, queramos añadir esa floritura y hacer que así figure por escrito.