LA TRIBUNA | O |
29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.OTRO PLENO y otro escándalo y van ya casi tantos como sesiones se han celebrado en el consistorio sarriano desde el ya histórico 14-J. Que la política está crispada en Sarria es una obviedad, otra cosa es que los sarrianos perciban esa sensación de enfrentamiento en la calle. Uno que palpa todos los días lo que piensa y opina la gente normal, raza a la que todos pertenecemos excepto un reducidísimo grupo de fanáticos de uno y otro lado, no percibe ni por asomo que la sociedad sarriana esté dividida como algunos pretenden vender. La actuación fuera de tono de tres personas en el pleno y la posterior amenaza de trasladar los incidentes al juzgado por parte de los que sufrieron sus ataques es sólo un capítulo más de una situación que a estas alturas más que reflexiones profundas lo que provoca en los ciudadanos de a pie es hilaridad en algunos casos e indiferencia en otros. El pueblo, que tantas veces es mencionado en los plenos, sólo quiere que se le solucionen los problemas cotidianos y no tiene tiempo para perderlo en estériles discusiones en las que saben que no van a solucionar nada. Señores políticos, dejen por tanto la crispación que sólo ustedes ven de lado y traten de arrimar el hombro para que Sarria salga ganando.