FOGONAZO | O |
03 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LA DEMOCRACIA parecía haber llegado a las parroquias de Sarria, siempre con los defectos y virtudes propios del menos malo de los sistemas de gobierno conocidos hasta el momento, con la decisión del alcalde de renunciar a elegir a su libre albedrío los pedáneos. La idea, que cada vecino vote a la persona que desee sin presentar candidatos, es excelente si se mantiene el espíritu con el que partió. El problema es que tal y como está el panorama político en Sarria cada votación por un alcalde de barrio va a estar manipulada por las distintas formaciones políticas, que tratarán de colocar a sus personas de confianza. La verdad es que produce desazón ver como una iniciativa que merece el mayor de los elogios se transforma en más madera para una hoguera que no cesa de arder. ¡Qué pena!