Bodas de plata con la ruta jacobea

El vilalbés Ángel Campos recorrerá de nuevo el Camino de Santiago en memoria de un amigo fallecido


VILALBA / LA VOZ

Año nuevo, vida nueva: dejar de fumar, apuntarse a un gimnasio, leer ese libro que se resiste y que acumula polvo en una estantería... Para el vilalbés Ángel Campos, el año nuevo supone el regreso a una ya vieja pasión, la de peregrinar a Santiago. En este 2018 recorrerá de nuevo el Camino Francés en una cita que sin duda será especial.

Esta peregrinación significará sus bodas de plata con la ruta jacobea, puesto que fue en 1993, año santo, cuando completó por primera vez un recorrido hasta la catedral compostelana. Fue en febrero, aunque el inicio había tenido lugar en diciembre del año anterior. Con él iban otros cuatro, y lesiones y adversidades meteorológicas les hicieron parar a la altura de Portomarín.

Cuando, meses después, se retomó el recorrido, no solo se logró llegar a Santiago, sino que para Campos se inició una destacada vertiente de su vida: hoy tiene 27 compostelas, conseguidas tras haber recorrido diferentes rutas. En 1994 peregrinó de nuevo por el Camino Francés, saliendo de Ponferrada, y en 1995, con inicio en Ribadeo, por el del Norte.

«Ni en sueños», dice, pensaba entonces que se convertiría en un caminante tan avezado. En cualquier caso, en esta peregrinación, que hará solo, se ceñirá al recorrido de 1993, lo que significará, por ejemplo, que pasará de nuevo por Samos. En otras veces que anduvo por el Camino Francés tras aquella primera experiencia, fue de Triacastela a Sarria por San Xil. Será, reconoce, «una emoción especial».

También será especial el recuerdo de Marcelino Criado Montenegro, uno de los que lo acompañaron la primera vez y que ya falleció hace unos años. En la compostela se recogerá que ha hecho el Camino por su amigo muerto, y además, como explicó ayer, prevé entregársela a la familia.

Las etapas en las que prevé dividir la peregrinación irán de O Cebreiro a Samos, de Samos a Portomarín, de Portomarín a Palas, de Palas a O Pedrouzo (O Pino) y de O Pedrouzo al Monte do Gozo, ya en las afueras de Santiago.. Lo que en este 2018 encontrará será uno servicios que 25 años atrás resultaban inimaginables, aunque con el Xacobeo 93 comenzó la construcción de dotaciones: en la primera peregrinación, por ejemplo, él y sus compañeros llegaron a dormir, en O Pino, en el sótano de un bar.

Aunque haya más servicios en los pueblos por los que pase y más experiencia en sus piernas y en su cabeza, lo que no cambiará es el entusiasmo. Campos afirma que conserva la ilusión de la primera vez: «Y creo que el resto de la gente, también», agrega.

Con un amplio currículo de peregrino, a este vilalbés no se le ha olvidado el comportamiento de una persona con la que coincidió en el tramo final de su primer recorrido por el Camino Francés. Caminaba delante de él, llevaba los brazos en cruz y de vez en cuando miraba al cielo. «Ahora lo comprendo», dice Campos, que entiende cuánto esfuerzo podría haber detrás. «A saber de dónde vendría», manifiesta.

Aficionado a largas caminatas y también, últimamente, a subir a picos de gran altitud, esta nueva peregrinación no le supone una preparación especial. Más bien parece la primera de de las previstas para este año, puesto que cuenta con recorrer después el Camino Inglés saliendo de A Coruña. Si a alguno le sorprenden esos planes, no hay más que añadir unas palabras de Campos para entender esa mentalidad. «El Camino engancha», dice.

Dice que sentirá una «emoción especial» al recordar los pasos de hace 25 años

Piensa ya en otra peregrinación este año, con salida de A Coruña, porque «el Camino engancha»

Vive Camino

Toda la información sobre el Camino de Santiago en Vive Camino

Votación
1 votos
Comentarios

Bodas de plata con la ruta jacobea