Tiempos difíciles para los Torrón

O CORGO

Daniel y su hijo José Manuel, unidos por el amor al campo, regentan una explotación de 120 cabezas en la parroquia de Esperante

04 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

No corren precisamente buenos tiempos para los Torrón, que viven de la explotación láctea de 120 cabezas de ganado que trabajan en la parroquia lucense de Esperante. Esta familia, de vocación ganadera, con gran apego a la tierra y a su profesión, que les viene de varias generaciones atrás, es una de las 7.573 gallegas que sobrepasaron la cuota de producción. Entre la retención de la multa por la supertasa, que les tendrán que devolver, y la bajada del precio de la leche, en la casa do Ferreiro el pasado mes de febrero entraron 4.000 euros menos. En abril los ingresos se volvieron a reducir y en mayo cuentan con otra nada deseada, pero que ya circula en el boca a boca, bajada del precio de la leche.

Daniel Torrón, natural de Laxosa, en O Corgo y casado en Esperante, que empezó con una docena de vacas y ahora atiende a 120 cabezas, tiene la suerte -en la actual coyuntura no se sabe si tanta- de que su hijo José Manuel quiere seguir la tradición familiar y no sólo eso, sino que se preparó para ello en la Escuela de Capacitación Agraria de Monforte. «Si me dí que colga todo -asegura Daniel en referencia a su hijo- levo unha gran decepción porque traballamos duro para chegar ata equí e levamos invertido moito para conseguilo, pero, por outro lado si é para mellorar, alegraríame». «Esto -insiste- por sorte ou por desgracia gústanos a todos, pero chega un momento que pensas que estás traballando a reo para o inglés ou para o demo e xa non sabes si merece a pena».

A la bajada de los precios de la leche, la subida de los fertilizantes, de los piensos y del gasóleo, la explotación de los Torrón sufrió otra merma, derivada de la expropiación para las obras de la autovía a Santiago. De 30 hectáreas de terreno para trabajar se quedaron con una propiedad de 17. «A esto non se lle ve futuro -asegura Daniel- estamos achicados por todas partes. Non hai concentracións parcelarias, as industrias do leite, o calado calado, siguen baixando os precios. Dinnos que é por falta de calidade, por proteínas ou por graxa, pero a conta é a mesma». «Combináronse entre eles e eu, ainda que queira cambiar de empresa non podo», apostilla.

Daniel Torrón cree que para romper con esta situación los ganaderos deberían ponerse todos de acuerdo y dejar de entregar la leche a las industrias durante un mes. «Regalámola se fai falta, pero doutra maneira non sei se conseguiremos nada».

José Manuel lo tiene claro. Quiere quedarse en la explotación de sus padres, en la que trabaja codo con codo con su madre, su padre y sus abuelos. Sabe perfectamente lo que produce cada una de sus vacas y las conoce a todas por el nombre y por la chapa. Por el momento no tiene novia formal. Su familia confía en que cuando llegue el momento encuentre alguna mujer con la que compartir su vida, a la que sepa contagiarle su pasión por la ganadería.