A Taberna de Montse y la fórmula del éxito: comida casera, rica, abundante y barata

j.a. A PONTENOVA / LA VOZ

MEIRA

PALACIOS

Setenta años avalan al negocio de A Órrea, a 8 kilómetros de A Pontenova, entre Galicia y Asturias, donde los clientes pueden sentarse a comer en la misma cocina, junto a las ollas en ebullición

22 dic 2025 . Actualizado a las 20:45 h.

«Séntaste a comer, preséntache o entrante, xamón, chourizo, orella... o que cadre, para que vaias picando mentres esperas, vaslle dando e solo con iso xa poderías ir comido. Pero queda moito, e todo bo». Un cliente elogia así el servicio de A Taberna de Montse, en A Órrea, a unos kilómetros del casco urbano de A Pontenova por la N-640 en dirección a Lugo, ya en el término municipal de Riotorto.

Setenta años avalan el buen hacer de este negocio familiar, conocido como Casa Xanuco, que regentaron los abuelos y el padre de Montse Carballeira, la actual titular. La receta de su éxito es clara: comida casera en la que no faltan los platos de cuchara, abundante, exquisita y económica. Lejos de vanguardismos, A Taberna de Montse apela a un axioma que no falla: comer como en tu propia casa. Así es el trato que dispensan a los clientes, que pueden sentarse a comer junto a la propia cocina de leña, con las ollas en ebullición al lado y asistiendo al trajín de Montse y sus ayudantes mientras trabajan. «Moita xente elixe, colle o sitio, pero tamén colocamos ás veces a clientes que veñen solos, porque o espazo é pequeno e se un solo cliente ocupa unha mesa logo enchemos o comedor», comenta.

El jueves, con motivo de la Festa da Troita de A Pontenova, el trajín fue intenso. Privilegios de una taberna como la de A Órrea que superó el apagón eléctrico sin mayores problemas, pues trabajan con cocinas de leña y gas. Tuvieron que prescindir, eso sí, del lavavajillas: «Fomos atendendo á xente, porque tampouco tiñamos un lugar a onde mandala», comenta Montse, ayer viernes afanada en la elaboración del plato que no falta en el menú de este día: callos con garbanzos.

Entre semana cuesta 14 euros y los sábados y festivos, 18. Los domingos el establecimiento cierra. El menú de ayer fue de entrante de embutidos, un primero a elegir entre callos con garbanzos y mejillones al vapor; un segundo entre osobuco, costilla de Angus, hamburguesa procedente de una carnicería de Meira y merluza / lubina, y postre casero (flan de queso, de turrón o tarta de gallega con dulce de leche), café, pan y bebida. Sirve además una versión opcional de menú especial, por 22 euros, que incluye chuleta de ternera.

Montse ha pasado su vida entre los fogones de la taberna: «Non me acordo cando empecei. Antes era máis taberna, e vendíase de todo. Pero iso mudou. En plan traballar forte coas comidas levaremos uns vinte anos». El boca a boca de los clientes es su mejor publicidad: «En Google temos unha puntuación moi alta, de 4,8 sobre cinco. E tamén nos deron un Solete Repsol», en cuya guía se resume así el local: «En un recodo de la carretera, entre Meira y A Pontenova, este restaurante es un oasis con un buen menú del día, embutidos locales y un afamado cocido a precios muy convenientes».

Es un lugar para comer y donde sentirse como en tu propia casa: «Cada vez en mais restaurantes os clientes son como números. Nós o que buscamos é que cando alguén entre aquí se sinta moi cómodo, nun ambiente familiar. Ás veces incluso rifamos un pouco entre nós en público, con confianza, como na casa», añade con una sonrisa.

En un trato tan cercano con el cliente a nadie puede extrañar que la pregunta «queres máis?» sea habitual. «Meu pai sempre dicía que a miseria trae máis miseria», apunta.

A la gente que come en la cocina le sirven habitualmente de las ollas al fuego, mientras que a las mesas llevan cazuelas. Los platos de cuchara no faltan. «É que a xente o valora moito, todo, o caldo, os callos con garbanzos, as fabas... a fabáda ten moito éxito, en todas as versións, con carne mellor, pero con marisco tamén».

Empiezan a servir comidas sobre la una de la tarde, hasta las cuatro, aunque con flexibilidad. Con una media de entre 60 y 70 comensales al día, admiten reservas para festivos y sábados, si bien su fiel clientela, gente que trabaja y hace un alto para la comida en la taberna, siempre tiene su hueco.

Entre los platos clásicos de la taberna están también los chipirones encebollados, que preparan los jueves. El resto de días, varían los menús. Son pautas que han ido adquiriendo con los años en A Taberna de Montse, una cocina y una experiencia que merece mucho la pena.