La monja lucense de los inmigrantes


lugo / la voz

Reconocida y premiada por su gran labor realizada en Cataluña; poco conocida en Lugo, su ciudad natal. El próximo viernes se cumplirán cuatro años del fallecimiento de Teresa Losada Campo, conocida como la monja de los inmigrantes por su gran esfuerzo y dedicación a este colectivo. «Lo dejó todo y dedicó su vida a descubrir el misterio que encierra cada ser humano, a acoger a los más desfavorecidos sin importar su religión. Con el espíritu abierto a lo universal se preparó intensamente para trabajar en los países árabes aunque finalmente su proyecto no se materializó. Su presencia era necesaria aquí entre los inmigrantes», cuenta María Luisa Doval García, docente en el Seminario de Lugo e integrante de la biblioteca de este centro.

Un trabajo de María Luisa Doval sobre la monja, publicado en el último número de la revista Lucensia, permite conocer el pasado lucense de esta religiosa desconocida en su ciudad. Teresa Losada marchó de joven a Barcelona y fue allí donde realizó su labor, donde puso en marcha la fundación Bayt al Thaqafa (Casa de la Cultura) y donde recibió multitud de reconocimientos y distinciones por su trabajo en favor de los inmigrantes árabes en una época en la comenzaba la llegada de extranjeros a España.

María Luisa Doval indagó en el pasado de la monja de los inmigrantes, contactó con familiares, la congregación a la que perteneció, la fundación que puso en marcha... Profundizó en su trabajo y descubrió que había llegado a una mujer realmente comprometida y totalmente entregada a los inmigrantes árabe musulmanes. «Fue una visionaria que se adelantó a los problemas que suponían ya en los años setenta los procesos migratorios que vio venir y quiso estar preparada para ayudar. Ayudar desde su fe y con su fe», asegura la docente del seminario.

En San Roque

Teresa Losada Campo, nació en 1943 en el barrio de San Roque. En la familia eran cuatro hermanos, Purificación, Manuel y las gemelas Ana y Teresa. El cabeza de familia ejerció como abogado en Becerreá. En esta localidad estuvieron algún tiempo hasta que acabaron instalándose definitivamente en Lugo. Teresa cursó estudios en el antiguo instituto femenino, hoy Nosa Señora dos Ollos Grandes.

Cuando estaba haciendo preuniversitario, Teresa Losada Campo decidió dedicarse a las misiones e ingresó en la orden de las Franciscanas Misioneras de María. Se trasladó a Pamplona y allí hizo el noviciado.

La lucense fue enviada a Barcelona, Túnez y Roma para completar su formación en árabe. Terminados sus estudios en filología se doctoró en la Universidad de Barcelona en la que durante siete años dio clases de árabe. Lo hizo hasta 1974. En esa época llegaba a la ciudad condal la primera oleada de inmigración marroquí y consideró que debía dejar la docencia para dedicarse ayudar a esas personas que llegaban sin absolutamente nada a la ciudad.

Fue en 1974 cuando Teresa Losada creó la Fundación Bayt Al -Thaqafa, considerada como un referente en la acogida de inmigrantes, en el diálogo islamo-cristiano. La entidad, con sedes en Barcelona y San Vicenç del Horts, acompaña a ciudadanos de origen diverso, básicamente procedentes de tradición musulmana y lengua árabe, para conseguir un espacio social sin perder sus raíces.

La religiosa lucense, falleció el 25 de agosto de 2013. Su funeral en la catedral de Santa María del Mar estuvo muy concurrido. Recibió multitud de premios, títulos y reconocimientos, entre ellos la Cruz de San Jordi, el máximo galardón que entrega el Gover de Catalunya.

Trabajó como limpiadora por las mañanas y dedicó las tardes dar clase a los necesitados

Cuando la monja lucense Teresa Losada decidió crear la fundación de ayuda a los inmigrantes, con la ayuda de otras dos religiosas, decidió que esta no podía depender económicamente de la congregación. Por eso trabajó como limpiadora por las mañanas y por las tardes se dedicaba a atender a los demás. Una de sus misiones fue la de dar clase de español a niños y adultos.

En algún momento también se incorporó a la congregación Ana Losada, una hermana de Teresa.

«Teresa dedicó especial atención a la mujer musulmana. Eran muy diferentes las que llegaron en los años 70 a las que lo hacen en la actualidad. Su adaptación, en la mayoría de los casos, pasa por su nivel cultural y social y por sus aspiraciones. A cada una hay que ayudarla de manera diferente, entendiendo su situación personal familiar. La religiosa diferenciaba tres grupos: aquellas que procedía del rural y, por lo tanto, más conservadora; las que se sienten atraídas por su país de acogida y las que, desde una aceptación pasiva, pasan a una integración voluntaria», escribió María Luisa Doval García en su trabajo sobre la monja de los inmigrantes.

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