Más fiesta que recogimiento

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LUGO CIUDAD

Desde luego, los que visitaron el sur de Lugo durante la pasada Semana Santa podrán quejarse del mal tiempo, pero de poco más. Lo que no faltaron fueron ofertas de ocio. Los que querían mostrar su devoción tuvieron procesiones en Monforte -del Ecce Homo y la de la Virgen de la Dolorosa-, en Sarria -la Borriquita, el Santo Entierro y la Soledad- y en Chantada, el Viernes Santo, la de los Caladiños, que discurre de noche y en total silencio por las principales calles de la villa.

Los que mejor lo tuvieron fueron los que en lugar de tranquilidad y recogimiento buscaban diversión y verbenas, porque de eso tampoco faltó. En Salcedo organizaron el Jueves Santo un descenso de carrilanas y una paellada popular y dieron la bienvenida al viernes con la actuación de los grupos Cádaba , Cuchufellos y Turre's Band en la primera edición primaveral del Festival dos Gandarós. El sábado fue uno de los días con más oferta. Quizá incluso demasiada. En Monforte se celebró la octava edición de la Feira Medieval y en Quiroga se abrió la edición numero 28 de la Feira do Viño. En Sarria, María del Carmen Rodríguez , Juan Echevarría , Casa Peltre , Lola Ribeira , Manuel Calzada , Rusticco y Merkantiguo -los anticuarios de la localidad- sacaban sus colecciones a la calle en una nueva edición de la Feira de San Lázaro de Antigüidades e Restauración. En el Círculo Saviñao de Escairón, el actor y humorista Carlos Blanco le alegró la noche a los asistentes a su monólogo. El Domingo de Resurrección -para muchos de resaca-, a las ya iniciadas Feira do Viño de Quiroga y a la feria de antigüedades de Sarria -en la que tuvo un gran éxito la exposición de trajes antiguos de la colección de Alberto Golpe - se le unió el Día da Augardente, durante el cual, en la plaza mayor de Portomarín no dejaron de funcionar ni un instante las alquitaras. Está visto que si Cunqueiro viviese, aquello de «a terra dos mil ríos», que era como el denominaba a Galicia, podría cambiarlo sin miedo a equivocarse lo más mínimo por «a terra das mil festas».