El padre fue jugador del Estudiantes y ahora entrenador; la madre, del Emevé y el hijo, una promesa del baloncesto lucense
13 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las zapatillas de deporte, las camisetas y los chándales son la vestimenta habitual del cesto de la ropa de la familia Chapela-Lage, especialmente los fines de semana. La madre, Cristina Lage Suárez, jugadora del Emevé desde los 15 años y su esposo, Arsenio Chapela Chao, que militó en el Estudiantes de baloncesto, equipo en el que ahora entrena, lograron transmitirle a su hijo Adrián su pasión por el deporte. El chaval, de 14 años, se acaba de proclamar campeón del campeonato Tribásket infantil, que organiza la Federación Española.
Para Adrián se presenta un verano marcado por el baloncesto. Después de descansar unos días con sus abuelos en Viveiro, viajará a Mondariz a participar en un campeonato. El 12 de agosto irá a Valladolid. Este desplazamiento es parte del premio del campeonato de Tribásket.
Cris Lage y su marido lo tenían claro y a los cinco años le plantearon a su hijo la conveniencia de que eligiera un deporte. Como todos los chavales de su edad se inclinó por el fútbol. Consiguieron convencerlo, sin embargo, de que era preferible uno que se practicara a cubierto, para evitar los rigores del invierno lucense. Eligió el favorito de su padre y empezó en el Cidade de Lugo porque en el Estudiantes no admitían jugadores de su edad.
La pasión por el deporte de Adrián llega a tales extremos que a veces, cuando tiene que ir caminando a algún lugar, se lleva su balón para ir botándolo por la calle y así no aburrirse en el trayecto.
Cris Lage está convencida de que acertaron guiando a su hijo, algo que posiblemente no hubieran hecho si ellos no hubieran vivido esa experiencia previa. Reconoce que tanto ella como su esposo creen que la vía del deporte es una forma positiva de encaminar a los chavales y de que su práctica les marca el buen camino. Aunque tampoco le duelen prendas confesar que suele ser en todos los casos, porque alguno siempre constituye la excepción que confirma la regla.
Es más, la ex jugadora del Emevé le aconsejaría a todos los padres que trataran de introducir a sus hijos en la practica del deporte. Sin embargo, marca como prioridad el estudio. «Do deporte -insiste- viven moi poucos. A vida do deporte é efímera e é posible compaxinar o estudio cos entrenamentos».
Lage sabe que hacer deporte es muy importante, como también lo es contar con un buen entrenador. Ella recuerda con cariño y agradecimiento a Ana Bouza, su primera entrenadora en el Emevé, el equipo en el que jugó durante quince años y al que sigue considerando su equipo. Casada y con Adrián fichó por A Pinguela, donde estuvo cinco años. «Os cinco anos -dice- que gañei algún carto co deporte».
Padre e hijo los fines de semana, desde que se levantan, se dedican a ver partidos o a jugarlos. Les sirven los de los juniors, los de los alevines o los de primera división. La madre admite que llega un momento, con tanta actividad deportiva, que se siente saturada y arroja la toalla.