Así como con las temperaturas se observa una tendencia clara hacia el calentamiento, en el caso de las precipitaciones no se ha observado ninguna evidencia significativa. En esta línea, el estudio actual corrobora las conclusiones de otros previos: con los registros históricos es prácticamente imposible aventurar si en el futuro va a llover más, menos o igual que ahora. Sin embargo, hilando fino, los investigadores sí han encontrado algunas tendencias particulares. Aunque octubre pasado quizás no sea el ejemplo, la observación de los últimos años indica para este mes un aumento de las precipitaciones, mientras que febrero se va confirmando como un mes seco con un descenso de los niveles de lluvia acumulada. Aunque de forma mucho más leve también se ha puesto en evidencia un ligero incremento de las precipitaciones en el mes de agosto, más significativo en Ourense y el sur de Lugo que en el resto de Galicia. A nivel general, los investigadores de MeteoGalicia concluyen que se ha detectado un aumento de los episodios de lluvia intensa durante los meses de otoño y que, por el contrario, en primavera disminuyen este tipo de fenómenos.