De la cabeza a la cola en número de espectadores

D.C.

LUGO CIUDAD

En una limusina, un signo de ostentación, llegó el entonces presidente de los empresarios de salas de cine españolas, Antonio Mayorales, a la inauguración de los multicines Cristal en junio de 1997. Mayorales declaró a su llegada a Lugo, después de una recepción en el Concello, que se abrían nuevas salas porque la ciudad era, junto con Zaragoza y Madrid, donde mayor número de espectadores acudían a las proyecciones. Posiblemente tuviera razón entonces, porque de lo contrario no se explica que en agosto de ese mismo año las carteleras recogieran la programación del Paz, del Ronda, del Kursal y del Victoria, además de las multisalas Dumas y Yelmo. Esta última funcionaba desde marzo de ese año. Fue inaugurada tres meses antes que los Cristal y cerrará unos meses después.

El cine atravesaba buenos momentos en 1997, pero la bonanza duró poco. Diez años después el panorama es desalentador. Los Cristal cerraron alegando reformas, pero están desmantelados y los Yelmo están a punto de echar el cierre porque prácticamente todos los espectadores optan por las últimas salas en abrir, As Termas. Éstas marcarán la oferta cinematográfica de los próximos dos años, salvo imprevistos.

Denominador común

La caída en el número de espectadores fue el denominador común que acompañó al cierre de diez cines -siete de ellos en la última década, que serán ocho a finales de este mes, al desaparecer los Yelmo- en los últimos años en la capital lucense. Lo cierto es que buena parte de los edificios acabaron convertidos en bloques de pisos. Y, alguno de ellos, como el emblemático Gran Teatro, -que da nombre a la actual Rúa do Teatro,único testimonio de que en este céntrica calle hubo una sala de exhibición- en viviendas de lujo, anunciadas en su día como resistentes a los terremotos. El Gran Teatro dejó de existir en marzo del año 1993, cuatro años antes de que comenzara la decadencia del cine en Lugo.

Las sacudidas inmobiliarias pudieron con los edificios de otras salas que forman parte de la historia lucense. Victoria, Kursal y Paz acabaron convertidos en viviendas y comercios.

En la capital lucense aún quedan restos y rastros del Ronda, el último, junto con el Castelao, de los cines de sala única, pero con menor aforo que los de la etapa anterior. En el lugar en el que se encuentra ahora el segundo funciona una tienda de muebles de diseño.

La primera exhibidora con formato multicines abrió en la rúa Castelao, los Dumas, con tres salas. Éstos, inaugurados en agosto de 1989, empezaron a perder clientela poco después de que empezaran a funcionar los Cristal y los Yelmo.

Mención aparte merece la Sala X, que se dio a conocer en la capital con Garganta Profunda , y que abrió en los años 80. Su permanencia fue prácticamente testimonial.