El extraño caso de la finca creciente

LUGO CIUDAD

En directo | Defensa del patrimonio público

25 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Algunos de los más conocidos filósofos han invertido considerables esfuerzos en agotadoras reflexiones sobre la realidad y la apariencia. De la lectura del fruto de tanto trabajo neuronal, algunos mortales llegan a la conclusión de que nada es lo que parece. Pero, por si lo fuera, hay ocasiones en las que el sentido común recomienda tomar cartas en el asunto y prepararse para actuar en consecuencia. El gobierno local acaba de poner en marcha una investigación para aclarar si un particular ha incorporado a su patrimonio un terreno municipal de varios miles de metros cuadrados. La junta local de gobierno aprobó en su reunión de ayer la siguiente propuesta: «Recuperación de oficio de parte da parcela municipal número 148 do polígono 443, na zona da Fervedoira». Si las cosas son como parecen, un particular, propietario de un terreno de unos 436 metros cuadrados, adquiridos por herencia en 1952, acabó por disponer de dos parcelas que totalizan 3.886 metros cuadrados por el procedimiento de ocupar suelo público. La reciente historia urbanística de Lugo ofrece algunos ejemplos de curiosas fincas crecientes, pero lo de esta de A Fervedoira, en terrenos del antiguo campamento de San Cibrao, es también un caso digno de tener en cuenta. Vaya, que si las apariencias no engañan, hay un pillín lucense que puesto a filosofar se convenció de que, si los bienes públicos son propiedad de todos, a él bien podía corresponderle el uso de esta propiedad municipal. Pero, el equipo de José López Orozco, el alcalde filósofo, no comparte las reflexiones del ciudadano pillín y ha decidido recuperar para el Ayuntamiento lo que, según parece, es propiedad de todos los lucenses. Este asunto tiene otros perfiles interesantes. Permite, por ejemplo, despejar dudas acerca de la necesidad de que los ayuntamientos estén llenos de concejales. Fue, según se cuenta en los pasillos consistoriales, un edil del gobierno local el que detectó el uso por parte de un particular de un terreno del Concello, situado detrás de los chalés de Castro Gil. Para no ser víctima de las apariencias, el gobierno local encargó el correspondiente informe técnico y, a la vista del resultado, ayer acordó iniciar de oficio los trámites para recuperar parte de la parcela 148 del polígono 443. Ya puestos, la junta de gobierno decidió también salir de dudas sobre si un terreno próximo a la rúa Baixa es público o privado. En este caso, gracias al Catastro y al Registro de la Propiedad, que no se ponen de acuerdo, una vez más ni en materia de propiedad es fácil saber qué es lo real y qué lo aparente.