ÁNGELA MORALES CRÓNICA Seis de los diez olmos enfermos de grafiosis en la Praza Maior fueron arrancados ayer en una poda programada para antes de San Froilán
10 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Multitud de personas mirando, casi todas con la misma actitud: la de lo que es irremediable. La olmeda de la Praza Maior de Lugo tiene sus días contados; se sabía demasiado bien desde hace tiempo. Pese a haberse logrado una prórroga que no vieron los olmos de Granada ni de otras importantes ciudades europeas, la grafiosis ha acabado ya con varios de ellos. Muchas veces se avisó que era cuestión de tiempo que los demás fuesen cayendo, y antes de que en verdad esa predicción se cumpla -porque la enfermedad los agota hasta que sus raíces no son capaces de mantenerlos en pie-, la tala llegó en forma de septiembre. A cuatro de ellos les espera la motosierra en las próximas horas, y a otros seis les llegó su visita ayer. Algunos más estaban en la lista de los desauciados, pero por el momento el Ayuntamiento se resiste a arrancarlos y sólo les librará del peso de las ramas. Nuevos árboles y un arenero La olmeda de la Praza Maior es una imagen común en la retina de muchos lucenses desde su infancia, por ser una zona de juego y encuentro fundamental en la vida de la ciudad. Pronto, será sólo eso, un recuerdo. Después del San Froilán se comenzará a plantar árboles que sustituyan los desaparecidos. Tendrán un porte similar, aunque aún no se ha decidido concretamente qué especies, de las elegidas por los lucenses en una encuesta realizada por la Universidade, se emplearán. En la zona más próxima al Círculo se instalará además un arenero, para que los niños puedan jugar en una zona donde, siempre que lo hay, calienta el sol. Bajo la olmeda, con más de cien años a sus espaldas, se pueden esconder importantes vestigios arqueológicos. Se había pensado aprovechar la retirada de los tocones de los negrillos para investigar. Por el momento, indicó el concejal Marcos Cela, se ha desistido de esta idea dado que las raíces levantadas apenas alcanzaban la suficiente profundidad.