La miel de Guitiriz se abre paso

La producción del municipio se vende en distintos lugares de España


GUITIRIZ / LA VOZ

Si alguien, de entrada, tiene dificultad para asociar la producción de miel con una comarca como la Terra Chá, el ejemplo de los guitiricenses Pilar Veres y Francisco López ayudará a romper esquemas. Este matrimonio lleva más de 20 años de dedicación apícola, iniciada casi como un simple pasatiempo y convertida hoy en una actividad dotada de registro oficial.

Francisco López cuenta que a medida que fue avanzando en su perfil de apicultor se preocupó por aumentar su formación, algo que considera fundamental. De los primeros experimentos pasó a tener unos 30 colmenares, repartidos por distintas parroquias del municipio. El resultado es una producción apícola que tiene su principal salida en el mercado local pero que también se distribuye en el País Vasco y en Madrid.

Un municipio como Guitiriz, con una zona norte cuya vegetación no es exactamente la misma que la de la zona sur, ofrece posibilidades de elaborar una miel muy variada. Castaño o brezo son algunas de las variedades que se elaboran en esta experiencia y que se envasan en tarros de un kilo y de 500 gramos.

La cosecha de este año ha sido algo mejor que la del pasado, aunque también, admite Francisco López, podría haber sido mejor. Una de las razones estuvo en el tiempo de los meses de julio y de agosto, falto de muchos días de calor. Un tiempo propio de cada estación es una de las ayudas indispensables para el apicultor: en invierno conviene que estén inactivas, provistas de reservas de alimentos; en primavera, cuando reanudan su vida al aire libre, es conveniente que los días de rigores invernales vayan quedando atrás.

 Actividad necesaria

Los pesticidas y los tratamientos fitosanitarios -por ejemplo, los que se aplican en prados y en fincas de maíz- son enemigos de las abejas. Francisco López defiende la necesidad y los beneficios de la apicultura por la polinización que se realiza sobre las flores. Curiosamente, el arraigo que se le supone a una actividad como esta no implica reconocimiento. Francisco López sostiene que el mundo de la miel aún es algo desconocido y que los apicultores eran vistos con un cierto misterio, casi con un halo de hechiceros.

Sin embargo, parece que esos prejuicios se van rompiendo. Los que se incorporan a esta actividad se comportan de un modo más profesionalizado. Que hay sitio para más productores es algo que Francisco López no niega a condición, eso sí, de que se conserven las zonas de monte, con variedad de plantas. El éxito del producto en el mercado sí parece asegurado por sus propiedades: «O mel galego é máis natural ca o doutros sitios», dice. Su venta en España o en el extranjero refleja ese prestigio. «Ten moitas condicións», asegura este apicultor.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La miel de Guitiriz se abre paso