Cuando las ranas críen pelo

José M. Varela TRIBUNA

FRIOL

15 ago 2018 . Actualizado a las 01:30 h.

De todos es sabido desde tiempo inmemorial que hubo y habrá charlatanes, vendedores de humo, magos y otros del mismo corte. Hoy, en el siglo XXI, también abundan, como ratas en un basurero.

Me refiero, como no, a los que se hacen llamar políticos. Me da igual las siglas que sean, son todos iguales. Prometen casi siempre lo que no van a cumplir, y les seguimos votando. Y algunas almas cándidas se atreven a decir que lo hacen bien; bien sea porque le aprecian o porque creen que todo lo paga el político. De hecho, alguna persona mayor de las aldeas cercanas a donde yo vivo, que es Friol, creen literalmente que el alcalde les ingresa su paga, y que la comida de las fiestas patronales también las paga «Toñito de Muiña», que así le llaman cariñosamente, porque es tan bueno que hasta los lleva de excursión cuando a él le sale del corazón.

Para vendedores de humo, él es un laureado, o cum laude, grado académico máximo que se otorga a un doctorando. Lo explico por si algún allegado a él no se entera. Creo firmemente que el doctorado honoris causa lo tiene de camino, ¡como vendedor de humo!

Así, en los últimos tiempos y que yo recuerde, prometió un gran proyecto de una granja porcina con Coren, un hotel en el centro de Friol, o una residencia de ancianos, que firmó en una de las últimas fotos que aparecieron en prensa junto a la conselleira, muy ufano él y con cara de mucha salud.

A ver si todos esos proyectos se cumplen entonces. Seguro que sí. Pero cuando las ranas críen pelo.