Una laguna artificial

La Voz

FRIOL

24 ene 2009 . Actualizado a las 22:16 h.

mismos) para construir una laguna que embalsara las aguas de ríos menores. Así, con esa masa acuosa, el monasterio de Sobrado podía regar una pequeña parte de sus enormes propiedades, contar con alimentos extras (la pesca, claro) y mover molinos. Y es que el calendario marcaba los comienzos del siglo XVI. Dicen las crónicas que los religiosos -y, obviamente, miles de las personas que dependían de ellos- tardaron tres décadas en rematar ese recipiente casi circular que llega a las 10 hectáreas y que tiene poca profundidad, como no podía ser de otra manera: no más de 4,5 metros, si bien en la mayor parte hay que hablar del par de metros.

Hoy en día se pueden recorrer sus márgenes. Hay, por el oeste, un precioso paseo de madera, mientras se admiran sauces, abedules, pinos... Y una curiosidad de gran valor para los especialistas: se trata del único lugar de toda la península Ibérica en el que ha encontrado su hábitat un alga llamada Nitella flexilis.

Para admirarla, carretera de Sobrado a Friol, un par de kilómetros. No hay manera de pasarla de largo.