Polémicas shakespearianas

| ALFONSO DE LA VEGA |

CERVANTES

10 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VOZ se hace eco de un nuevo brote de la polémica acerca de la auténtica autoría de las obras de Shakespeare. Hasta ahora las obras del genial autor de Stratford se achacaban a otros, como Marlowe o el gran sir Francis Bacon. Esta última tesis, ligada a los movimientos y estudiosos del rosacrucismo, también tiene su versión española, al relacionar al famoso aristócrata, científico y filósofo inglés, con ciertas obras de Cervantes. Ahora hay un nuevo candidato, otro noble inglés: Edward de Vere. En verdad, muchos personajes del siglo XVI y principios del XVII, llevaban una especie de doble vida: así, por ejemplo, Arias Montano, El Greco, Cervantes, Bacon. Personajes históricos importantes asociados tópicamente a las ortodoxias dominantes en las sociedades de su época, mantenían sin embargo, según se deduce del análisis de los secretos de su vida o del estudio desde el punto de vista esotérico de su obra, (simbolismo, criptografía, emblemática, etcétera), posiciones ligadas a la tradición esotérica, de modo que cabe afirmar que no eran lo que parecían. El Shakespeare histórico, actor, pendenciero, de educación escasa, y poco preocupado por la Cultura, que, por ejemplo, carecía de biblioteca o no trató de que aprendiera a leer su propia hija, es incoherente con la sensibilidad y erudición del autor dramático quien quiera que fuera. Existen indicios criptográficos de esa relación entre Bacon y alguno de los escritos shakesperianos: Un hombre noble con sombrero alto entrega manuscritos a un plebeyo que tiene una lanza. Shakespeare significa: «Empuñar la lanza». En el frontis de la edición de 1623 aparecen sendos conejos comiendo bayas: bay cony , onomatopeya de Bacon, así como extraños errores de paginación. Un juez de Chicago falló a favor del coronel Fabian, experto en criptografía, y partidario baconiano, que había sido demandado judicialmente por los shakesperianos ortodoxos. Durante la época de Shakespeare existían varias modalidades o técnicas de cifrado: el alfabeto bilateral ( De Augmentis Scientiarum ), el cifrado pictórico, el criptograma acroamático o alegórico, el cifrado numérico, el musical, el arbitrario mezclando letras con figuras jeroglíficas, o el codificado. Atendiendo a este tipo de consideraciones, las obras de Shakespeare presentan sorpresas o singularidades que no se deben desdeñar. También existe un acróstico en La Tempestad , obra de magia inspirada en una leyenda de la América española recogida por Antonio de Eslava en 1609. El final de La Tempestad en que Próspero -Shakespeare/Bacon- se despide de la magia y de la vida, recuerda el propio final de don Quijote-Cervantes.