El libro

ÁNGEL PADÍN

CERVANTES

PLAZA PÚBLICA | O |

23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DÍA del Libro, fiesta en memoria de Cervantes y un afán muy pausible de los libreros coruñeses de hacer llegar la lectura a todos los rincones, como prueba de sembrar cultura. Porque, ciertamente, eso es la venta de un libro: ofrecer la posibilidad de que alguien, en algún rincón del planeta y en la lengua que sea, aprenda un poco más y ponga a volar su cerebro para ampliar conocimientos. Pienso, y no sé si pensaré bien, que a lo largo del año no debería haber sólo una jornada dedicada al lector, sino que cada día del año el libro fuera protagonista de alguna manera. ¿Cómo? Echándole imaginación, poniéndole a quienes aman la lectura el ejemplar a su alcance (precios especiales, premios, sorteos, etcétera) y a quienes no la aman, o no le dan importancia, atrayéndolos con ofertas singulares que los enganchen para engrosar el número de adeptos a la letra impresa. Todo ello no es fácil de realizar, especialmente porque la competencia televisiva hace más fácil ver un telediario que adquirir, incluso, un periódico. Pero hay que insistir, y eso es lo que yo hago con esta crónica, repitiendo, además, con el sabihondo bachiller Sansón Carrasco, que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno. Claro que si es esto último, mucho mejor.