Los nervios son los compañeros infatigables de toda boda. Pueden producirse por alegría, sorpresa, tristeza o incluso por agobio. Una mezcla de todas estas sensaciones se respiraba ayer en el hogar de los Cortiñas, donde todo estaba preparado para festejar la boda de Coral Cortiñas , nieta de 16 años del patriarca Castroverde y hermana pequeña del Kiki . Las palmas empezaron a sonar a media tarde, como preámbulo de lo que vendría a continuación en el Pazo de Feiras e Exposicións: el llamado «juntamiento» y la exhibición de «las tres rosas».
El primero de los actos tradicionales de una boda gitana es el juntamiento o rito del pañuelo, con el que se pone a prueba la virginidad de la novia. Participan las mujeres casadas y es uno de los momentos más emotivos de toda boda gitana porque determina si se puede continuar con la fiesta o no. Pendientes de «las tres rosas» de sangre que debe mostrar el pañuelo después del rito estuvieron los familiares de la novia y también del novio, Carlos Jiménez , de 18 años. Unos celebran que la joven ha «mantenido la pureza» y otros, que el novio la ha «respetado».
Una vez superada la prueba de fuego, llega el turno del cante (sobre todo el del Kiki) y el baile, que se prolongará dos días más: hoy con el enlace y mañana, con la resaca.