El constructor de Becerreá que lleva toda su vida enamorado de la madera: «Apañala permite limpar o monte e evitar incendios»

Eladio Fernández fala da importancia de elexir árbores autóctonas

Eladio Fernández es constructor y le encanta la madera
Eladio Fernández es constructor y le encanta la madera

Os Ancares / La Voz

Eladio Fernández es constructor, pero su gran pasión es la madera. Además, defiende que el sector forestal tiene una gran importancia para la comarca de Os Ancares y, explica, él siempre opta por trabajar con árboles autóctonos. «As cousas feitas con castaño teñen un mantemento, está claro que non é como co aluminio, pero se se tratan ben, son eternas e ademais, permiten un bo illamento», explica desde su taller, ubicado en el polígono de Becerreá.

Para este hombre, que ha dedicado toda la vida a una empresa que pronto pasará a manos de sus hijos, poder trabajar el castaño implica mucho más que ganarse la vida construyendo y dando forma a la casa de sus vecinos. «Serve para manter limpo o monte, e ademais para previr incendios», explica. Dos carpinteros de su empresa se dedican a crear con sus manos verdaderas obras de arte. Él supervisa que todo quede perfecto, desde la corta y hasta la colocación del mueble, pasando por la saca y el secado, «xeralmente, depende do grosor, pero para facelo ben é un centímetro por ano o que lle leva», cuenta. Hay años en los que esta empresa ancaresa gestiona 200 toneladas de madera, aunque la cifra varía por temporadas.

Para apreciar la madera hay que entender, cuenta Fernando, que el proceso de secado es largo y requiere de tiempo y espacio: «Ademais, a madeira que non se corta podre, hai árbores que poden morrer, por iso é importante coidar ben dos montes», precisa. La actividad forestal, siempre y cuando sea respetuosa con el medio ambiente, permite evitar el abandono de los bosques, muy castigados por la despoblación de la Galicia interior. En plena polémica sobre las plantaciones de eucalipto, Fernández no escatima en decir que no le gusta, y que prefiere trabajar con madera de la zona. «Aquí hai pouco, e ademais, non hai moita diferenza de prezo de traballar cun pino a facelo cun eucalipto, por exemplo», perfila. Su trabajo llega hasta todos los rincones de la provincia de Lugo y choca de frente con el de otras multinacionales, que apuestan por procesos de secado artificiales y, a veces, poco respetuosos con la naturaleza.

Una de las casas de Fernández, hecha de madera
Una de las casas de Fernández, hecha de madera

La madera vieja

A unos pasos de la nave, en el aserradero, destaca lo que Fernando define como «unha maseira de salar os cochos, feita con castiñeiro, dunha peza escarvada». Además, este constructor no duda en aprovechar hasta la última viruta, «é máis bonita a madeira vella que a nova», dice muy seguro mientras se ríe. Sin embargo, el proceso de extracción de los troncos no es fácil porque los castaños «non nacen en lugares doados», por lo que tienen que «cortalos e sacalos cun cable, o cal leva tempo e tamén supón un certo risco».

Este hombre también puede presumir de vivir en un valle de cuento que lleva por nombre Torés. En su casa todo es madera: desde las puertas hasta el lavabo, pasando por los bancos y muebles. Él lo tiene claro: «Isto non se acaba, é eterno. Ademais, loce doutro xeito. Ao final, as cousas teñen o valor que lles queiramos dar», sentencia.

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