«Se aquel día chego a estar eu só, non sei que tería pasado»

La Voz

BECERREÁ

Lleva más de un año de baja. Y no es para menos porque Amadeo, un vecino de una parroquia del concello lucense de Becerreá, cayó desde una altura de más de dos metros cuando estaba podando un árbol y por poco no lo cuenta. La tarea que estaba realizando -cortar ramas que dan sombra a los campos en los que pastan las vacas- es un trabajo muy habitual en el campo.

Aunque fue el 7 de marzo del 2012, todavía no ha logrado recuperarse. Pasó semanas en el hospital y desde entonces no ha logrado separarse de una cojera que, sospecha, no dejará de ser su compañera en tiempo. «Estaba nunha escaleira podando cunha motoserra unhas canas dunha carballo. De súpeto unha rama veu de frente, deume, e caín», explica recordando aquel día. Tuvo suerte dentro de lo que cabe porque lo que le ocurrió «foi suficiente para matarse. Rompín a perna por dous lados e o tobillo. O pé quedou mirando para atrás».

También jugó a su favor el hecho de estar trabajando cerca de casa, en compañía de otra persona. «Chego a estar só traballando alí e non sei que tería pasado, tamén foi sorte que non estaba no medio do monte», dice.

El peligro de la escalera

Este ganadero cayó de lo alto de una escalera, algo muy común. De hecho es uno de los equipos de trabajo que, según los expertos en prevención de riesgos, provoca más desastres en el campo junto con los tractores o las tomas de fuerza. «Unha escaleira é un elemento inestable e cando se fan traballos dese tipo como podar unha árbore hai que tela suxeita a algo para evitar que caia», explica Vicente Manso, que además advierte que nunca se pueden cortar ramas desde abajo. «Habería que cortar sempre dende arriba, é dicir o traballador ten que colocarse a unha altura superior á da cana que vai cortar», apunta.