La ciudad encantada de Becerreá

Un paraje similar al de Cuenca pero cubierto de árboles y musgo que fue escenario de una película de terror


Becerreá tiene, como Cuenca, su Ciudad Encantada: un paisaje único de piedras gigantes que adoptan formas caprichosas o se alían para trazar estrechos pasadizos y sinuosos recovecos en un escenario de cuento de hadas. Os Grobos, como se conoce en Becerreá a este paisaje de modelado calizo provocado por la erosión del agua, están situados en la localidad de Agüeira, en una franja de roca caliza que regala a Becerreá otros tesoros naturales poco frecuentes en estas latitudes, como el encinar de Cruzul o las cuevas de Valdavara, donde recientemente se han hallado restos prehistóricos.

La Ciudad Encantada de Becerreá no es blanca; es verde, como no podía ser de otro modo en el país de los mil ríos. El musgo tapiza las rocas suavizando sus formas y la vegetación se instala en ellas en ocasiones resquebrajándola. Las piedras se levantan en medio de un bosque de castaños centenarios, que les restan luz, pero que les añaden a cambio un toque de magia y de Galicia.

Estas dos hectáreas sirvieron de escenario en 1970 a la película El bosque del lobo , protagonizada por uno de los actores más populares de la época, José Luis López Vázquez, lo que le ha dado a Os Grobos cierto renombre en la zona. La ciudad encantada cautiva siempre al visitante sorprendido por este paisaje de musgo, piedras y bosque único en la geografía gallega. Sin embargo, no se hacen colas, ni se pagan entradas. Parece haber caído en el olvido y el visitante ocasional rara vez se encontrará con otro. ¿Por qué no figura en las guías turísticas?

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