Dañados por la administración

BECERREÁ

LA TRIBUNA | O |

07 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL SUFRIDO ciudadano es el que al fin y a la postre paga las consecuencias de los frecuentes cambios políticos. Sometido como está al reparto muchas veces arbitrario de las competencias entre las diferentes administraciones públicas, ve perjudicados sus intereses más inmediatos al socaire de los intereses electoralistas de cada etapa. Esto es lo que les sucede a los afectados por las expropiaciones que en su día se llevaron a cabo en aras del ensanche y reforma de la carretera Sarria-Becerreá, en el municipio de Sarria. Todavía a estas alturas, y van ya seis años largos, los que recurrieron la valoración inicial e irrisoria de sus terrenos están aguardando el pago del justiprecio acordado hace tiempo, tanto que casi han perdido la cuenta. Y, para más inri, nos referimos sólo a los de la primera fase de dicha vía. Mejor ni mencionar a los demás. Como en su momento la obra interesaba al gobierno de entonces y el de ahora parece haberse desentendido de lo que acometió con tanto entusiasmo su adversario, una vez más y, como siempre es el elector quien sale perdiendo. No es extraño que cunda la opinión, cada vez más generalizada, de que la clase política es un mal, aunque por desgracia, necesario.