El viejo PP

La Voz

BARALLA

Ya no hay nada que reprochar al alcalde de Baralla. En el fragor de la discusión de su sesión plenaria dijo lo que pensaba. (Algo habrían hecho los que fueron asesinados por el franquismo). Bastante hace con pedir disculpas por decir lo que piensa; a lo que no han llegado todavía los jefes de su partido. Por tanto, nada que objetar sobre las convicciones de este hombre, sin duda, fruto de sus vivencias personales y circunstancias, como todo mortal. Lo preocupante es el silencio de su partido, el PP, que la gran mayoría creía ya limpio de aquellas viejas adherencias de AP y el antiguo régimen. Ese silencio da miedo. El PP no exigirá su dimisión, pero la sociedad debería tomarlo como una nueva oportunidad para que los demócratas se conciencien de los peligros que aún acechan.