Juanjo Artero da vida en Lugo al inspector Poirot de Agatha Christie: «Envejecer siempre es la mejor opción, la otra alternativa es peor»

Laura López LUGO / LA VOZ

LUGO

Juanjo Artero se mete en la piel del inspector Poirot
Juanjo Artero se mete en la piel del inspector Poirot Saga Producciones | EFE

El actor protagoniza el clásico «Asesinato en el Orient Express», con una cuidada y sorprendente puesta en escena, que llegará al auditorio Gustavo Freire el domingo 29 de marzo

26 mar 2026 . Actualizado a las 16:22 h.

Invierno de los años 30. Hércules Poirot viaja en el Orient Express. En plena noche, una tormenta aísla el tren y, a la mañana siguiente, uno de los pasajeros aparece asesinado. Con el asesino aún abordo, el inspector Poirot se enfrenta a uno de los casos más desafiantes de su carrera. El argumento de Asesinato en el Orient Express, un clásico de Agatha Christie, no pasa de moda. Ahora llega al escenario en una nueva adaptación cargada de misterio y sorpresas, con una cuidada y potente puesta en escena que cautiva al público. En la piel del icónico Poirot se mete el célebre actor de cine, teatro y televisión Juanjo Artero, liderando un reparto de lujo, bajo la dirección de José Saiz.

Tras conquistar a todo un país con su papel de Javi en otro clásico, Verano azul; dar vida a Charlie en El comisario; a Ricardo Montero en El barco; o de estar nominado a los Goya por No habrá paz para los malvados, Juanjo Artero asume el peso del misterio más emblemático de Agatha Christie, con la seguridad que aporta llevar toda la vida sobre los escenarios o ante las cámaras, y con el entusiasmo de quien ha hecho de su vocación, su profesión. Asesinato en el Orient Express llega estos días a Galicia. El viernes 27 estará en Pontevedra; el 28, en Santiago; y el domingo 29, en el Auditorio Municipal Gustavo Freire de Lugo. Las entradas están la venta desde 27,50 euros en entradas.ataquilla.com. Juanjo Artero cuenta más detalles sobre esta función, que está siendo un éxito en taquilla.

—¿Aprovechará su visita a Lugo para conocer algo más la zona?

—Si puedo, desde luego que me encantaría visitar la ciudad, si el trabajo de la gira me lo permite.

—¿Cómo está siendo meterse en la piel de un personaje tan emblemático?

—Me dio vértigo cuando me lo ofrecieron, hasta que me puse a ensayar y a coger los resortes. Al principio, era como una montaña muy grande, pero es un personaje tan rico, particular y lleno de matices, que surge cada día de forma mágica. Y, sobre todo, voy descubriendo que el tiempo pasa y que uno ya va teniendo edad de hacer Poirot, que no te das cuenta hasta que te ves en cámara; porque en el espejo uno se mira como quiere, pero cuando te ves en una cámara o te ofrecen este personaje, te das cuenta de que ya tienes edad. Lo cual está bien, por otra parte; envejecer siempre es la mejor opción, la otra alternativa es peor [risas].

—He leído que, curiosamente, en una escena de «Verano azul» hablaba de Poirot.

—Sí, es una escena en la que aparece mi personaje, Javi, con Quique. Javi, como iba de listo, deduce algo, y Quique le dice «eres como el detective este de Agatha Christie, ¿cómo se llamaba?», y yo digo, «¿Poirot?», y dice «sí, ese». Y recuerdo que me lo había aprendido mal, porque decía «Piarot», y me lo tuvieron que corregir. Es muy gracioso porque me mandaron un vídeo con un montaje en el que sale ese diálogo y luego música y humo y salgo yo ahora vestido de Poirot.

—¿Todavía hay quien lo conoce como Javi?

—Depende de la generación. Hay mucha gente que sí, pero hay otros que me conocen por Charlie, de El Comisario. Y también hay mucha gente que no me conoce [risas]. 

Escena de «Asesinato en el Orient Express»
Escena de «Asesinato en el Orient Express» SAGA PRODUCCIONES

—La acción transcurre en un tren. ¿Cómo han logrado esa complicada puesta en escena?

—Es una dificultad porque todo se desarrolla en los vagones del tren, y eso ha llevado a que en España no se haya representado; de hecho, quizás sea de las menos representadas de Agatha Christie por esta dificultad. Lo que pasa es que esta dificultad, lo mismo que te comentaba antes del personaje, creo que ha hecho que nuestra obra sea más dinámica y más mágica. Es una escenografía maravillosa en la que cambia todo de repente, y pasas de estar en la estación de Estambul, con el humo y el tren, a estar en los pasillos, el vagón-restaurante o el compartimento donde va a morir alguien. Y creo que a la gente le encanta. Con ese humo, esos trajes, el apagón de la luz para que aparezca otro plano... Creo que es uno de los aciertos de esta obra, lo que a priori era la máxima dificultad, porque la escenografía cuenta mucho y llena la obra de magia y color.

 —¿Qué tal es la acogida?

—Genial, en todos los sitios se llena el teatro, se agotan pronto las entradas... Agatha Christie llena mucho, y esta función también, y el boca oído se nota.

—Lleva toda la vida en los escenarios. ¿Siempre ha querido ser actor?

—La verdad es que me gustó desde muy joven. No había cumplido los 14 años todavía cuando, el año anterior a hacer Verano azul, en el colegio el profesor de Historia nos pidió que, por grupos, hiciéramos nosotros de profesores. Unos hicieron murales, otros diapositivas... Y te puntuaba por la idea, por la presentación... y también por la nota que te daban los compañeros. Nosotros tuvimos mucho éxito porque nos tocó la Revolución Francesa y cogimos todos los temas (Luis XVI, Robespierre...) e hicimos una obra de teatro. Y un profesor me dijo «mira Juanjo, cuando te mando leer no sabes hacerlo, te pones nervioso... En cambio, te pones a actuar en un escenario y se ve que tú has nacido para esto, es impresionante lo que nos hemos reído, la que habéis montado... deberías pensártelo». Y la verdad es que nunca me lo había planteado. Pero acabó el curso, me fui al día siguiente a la piscina del barrio en Madrid y fue cuando me vio Mercero, me hizo las pruebas y me cogieron. El profesor me decía luego, «yo te hablaba del futuro, no de ahora» [risas]. Entonces, sí, con 14 años ya tenía ese deseo muy grande. Empecé a formarme... Y todo cambió de repente.

—¿Ha cambiado mucho la profesión en estos años?

—Hombre, pues como la vida. Tú fíjate si ha cambiado España. Cuando volví de Nerja, al año siguiente, que todavía no se había emitido Verano azul, es cuando entró Tejero en el Congreso. Fíjate lo que ha cambiado España. Fue una época muy bonita, con muchas ganas de libertad. Recuerdo aquel equipo de televisión, que era gente joven, con otra mentalidad, que había viajado mucho. Tuve la suerte de vivir todo eso con 14 y 15 años, y escuchar a Antonio Mercero hablar de temas que entonces ni se nombraban: el divorcio, el aborto... porque estaban dentro del guion, y escuchar sus opiniones. No había móviles, había dos cadenas de televisión... Han cambiado los cástings, la forma de contar las cosas...

—¿Cómo ve la relación de los jóvenes hoy con el teatro?

—Creo que el teatro siempre se va a mantener, y más ahora, con tanto audiovisual, que la gente valora más el directo. Pero es verdad que me asusta un poco la situación de los jóvenes en cuanto al teatro y si tenemos cultura teatral. El público habitual suele ser de mediana edad, pero gente joven se ve poca. Espero que les entren ganas de ir al teatro a medida que cumplan años [risas]. Pero también es cierto que hay gente con mucha inquietud, así que no va a morir, yo tengo mucha fe en el teatro.

—¿En qué otros proyectos está trabajando?

—Acabo de terminar Ifigenia, sigo con Asesinato en el Orient Express y, en septiembre, estrenaré otra obra, El club de los poetas muertos, donde me meto en la piel del profesor Keating.

—¿Hay algún papel que tenga pendiente?

—No, tampoco lo he pensado. Ya voy teniendo edad de hacer un Rey Lear, pero no pasa nada si no lo hago. No hice Hamlet, que sí que me habría gustado, pero ahora ya no tengo edad.