Imani Tate, jugadora del Ensino: «En esta pasada temporada aprendí cómo contribuir a un partido sin anotar»

Millán Gómez LUGO / LA VOZ

LUGO

REBECA FERNANDEZ

La escolta promedia 13 puntos, 4 rebotes, 3.9 asistencias y 1.8 recuperaciones

21 feb 2026 . Actualizado a las 20:38 h.

Imani Ty Leah Tate (New York, 1995) volvió este pasado verano al Durán Maquinaria Ensino Lugo después de jugar en Lugo durante la temporada 2023-2024. Promedia 13 puntos, 4 rebotes, 3.9 asistencias y 1.8 recuperaciones por partido. Una escolta anotadora en larga y media distancia, penetradora, generadora en el dos por dos, sobresaliente visión de juego y manos rápidas en defensa. Es la octava mejor recuperadora, la décima mejor asistenta y la duodécima mejor anotadora de la Liga. Fue campeona de la Copa 2023 con Zaragoza y ganó la Liga regular la pasada temporada con el Uni Girona. El Ensino Lugo juega este domingo en el Pazo dos Deportes de Lugo contra el Uni Ferrol (Teledeporte, 18 horas).

- ¿Cómo se siente en su vuelta al Ensino?

- Hemos pasado por una mala racha con cinco derrotas, pero después conseguimos tres victorias seguidas. Tenemos un equipo muy competitivo. Cada partido fue cerrado, igualado, más allá de la derrota en Gernika, dejando ese partido al margen. Llegamos a un punto en el que todas nos miramos las unas a las otras. Tenemos gente que normalmente no habla en el vestuario y dijo que teníamos que ponernos las pilas, hacerlo juntas, eso nos encendió el ánimo y nos hizo querer empujar. 

- Mariona Ortiz me dijo hace unos días que estaba contenta de su vuelta a Lugo porque sabía que usted estuvo muy feliz en Lugo en su primera temporada. ¿Es así?

 -Sí, me encanta Mariona. Mariona es una de mis jugadoras favoritas para jugar por muchas razones. Pero sí, estuve feliz aquí hace dos temporadas. Desafortunadamente no seguí la temporada pasada, pero todo sucede por una razón y este equipo actual era en el que tenía que estar. 

 - ¿Qué ha cambiado en su juego para aportar ahora 3.9 asistencias por temporada frente a las 2.2 de la Liga pasada? 

 - Es muy diferente. En esta pasada temporada aprendí cómo contribuir a un partido sin anotar. En mi carrera siempre he sido una amenaza para anotar y mucha gente del baloncesto lo sabe y en momentos como en Ardoi, donde yo era la anotadora principal, o incluso cuando vine aquí me miraron como una de las anotadoras principales. Las rivales suelen hacerme doble marca o negarme la recepción del balón o ser más agresivas conmigo para que yo no pudiera producir lo que quería, lo que libera al resto del equipo, así que juego con mis ojos abiertos y jugando no solo para mí, sino para todas. Siempre he hecho eso, pero con la madurez y con el crecimiento de mi lectura táctica y del juego he podido incorporarlo más ahora. 

 - ¿Cómo es su entendimiento precisamente en este aspecto con Lydia Giomi en el dos por dos?

 - Oh, es muy divertido jugar con Lydia. Jugamos juntas en mi primera temporada en Lugo y ya teníamos esa conexión, yo lo sentía así. Tuvimos una temporada sin jugar juntas, pero sabíamos lo que queríamos, ella sabía que ella quería una jugadora exterior, una manejadora que iba a mirarla y pasarle el balón sin importar las posiciones y yo sabía que quería una pívot a la que podía doblarle el balón y que yo sabía que iba a hacer la continuación. Estamos en una época en la que muchas jugadoras que juegan al poste, que son interiores, les gusta finalizar la jugada, les gusta tirar, así que es como si no supieras si van a hacer la finalización, si van a hacer la continuación. Con Lydia sé que va a continuar, sé dónde va a estar y sé que va a ir hacia al aro con fuerza. Entonces, yo me digo: "Vale, Imani, si yo llego a ese punto, a ese lugar, tal vez estés desmarcada, pero si la defensora de Lydia se anticipa en defensa ella estará completamente abierta y desmarcada". Entonces, solo tienes que llevarla a la zona y ella va a llegar, va a llegar ahí. Es mi pensamiento y mi mentalidad. Pero luego llega un punto en el que piensas: "Vale, puedo llegar a la zona, pero ahora cuatro jugadoras van a entrar para defenderla a ella, así que ahora tenemos tiradoras en el exterior, lo que hace que sea mucho aún más fácil". 

 - ¿Qué diferencias percibe entre Suso Garrido y Antonio Pernas? Antonio fue su entrenador-jefe en Leganés y también en su primera temporada en Lugo. Suso era su segundo entrenador en su primera temporada en Lugo.

 - Tienen dos estilos de entrenamiento diferentes, por supuesto. Ambos funcionan. También fui entrenado por Suso en momentos en los que Antonio no podía entrenar por algún tipo de enfermedad, por una suspensión o por ser expulsado de un partido. Fui entrenada por Suso y le entendí. Ahora es solo una cuestión de entender que Suso está aprendiendo a ser un entrenador principal, un primer entrenador. Antonio ya había sido entrenador principal durante varias temporadas. Ahora sé que Suso está ahora en un espacio en el que es capaz de tomar muchas decisiones que probablemente no había podido hacer antes. Y es un equilibrio. Él sabe que no siempre va a llegar a ser perfecto, pero siempre está tratando de estar ahí para las jugadoras. Antonio era de la misma manera, pero lo abordó de una manera diferente. Es difícil encontrar diferencias entre ellos. 

 - ¿Se siente una líder?

 - Sí, siento que tengo que ser una líder, no tengo más remedio. Soy la segunda jugadora más veterana en el equipo y soy una de las mejores de la Liga, así que es difícil que yo no sea colocada en ese papel, en ese rol para tomar esa función. Tengo que asumir ese liderazgo. Y disfruto el liderazgo. Cuando ganas el respeto de tus compañeras alrededor de ti es mucho más fácil tomar ese papel. 

 - Usted es la única escolta especialista del equipo porque Alicia Flórez y Nhug Bosch son bases-escoltas. ¿Qué es lo que más le gusta de Alicia y de Nhug?

 - Sí, de hecho las veo más en la posición de escoltas, quiero que jueguen como escoltas. Les digo todo el tiempo a ellas y a Suso que me pongan de base, quiero subir yo el balón, manejarlo yo y que ellas puedan correr porque cuando se trata de jugar sin balón hay muchas amenazas si ellas juegan al dos, si juegan de escoltas. Con ellas de escoltas tenemos unas amenazas que no vemos si ellas juegan de bases. Siento que como base hay a veces mucho pensamiento de que tienes que jugar para todas las demás y que te olvidas de ti misma y de tus oportunidades. Alicia es una base-escolta, una combo muy agresiva, es una combo. Sigo pensando que todavía se pierde mucho en situaciones serias o que ella podría hacer algo diferente y no se da cuenta todavía completamente de lo que está capacitada para hacer y que ya está haciendo. Es muy buena. Con ellas, especialmente en los entrenos, cuando corremos, les pongo el balón, las miro y les digo que su juego sin el balón en sus manos es increíble. Sus cualidades se explotan cuando yo juego en el tres, Nhug está al uno y Alicia está en el dos o viceversa. Jugando ellas al dos es donde realmente ellas muestran su talento mucho más. Nhug tiene mucho talento. 

 - ¿Cómo es jugar con Jessica Féquière, de la que usted ya fue compañera en la universidad?

 - Jessica es la misma que cuando jugué con ella en la universidad. Jessica obviamente ha cambiado mucho como jugadora. No me equivoco. Siempre ha sido una jugadora con mucha determinación, una jugadora que quiere ganar, una jugadora que puede ayudar a todos los niveles, va a hacer lo que tiene que hacer para ayudar al equipo y ayudar a las jugadoras que tiene a su alrededor. Ha sido así desde la universidad. La única diferencia es que ahora habla más. Vi que en la universidad no hablaba mucho y solo nos decía una o dos palabras, bromeábamos con ella por eso, pero ahora ha encontrado su voz y ha encontrado su manera de ser líder. Es increíble ver eso en ella. 

 - ¿Qué compañera le ha impresionado más esta temporada?

 - ¡Pregunta muy interesante! ¡A ver, a ver! Sería una locura no decir Maimouna Haidara. Es una locura no pensar en ella porque me impresiona día a día, es una locura, es una atleta increíble, es física, va dura en todo el momento, a veces hace cuestiones que ni siquiera se da cuenta de todo lo que puede hacer o que no debería poder hacer porque la gente la encasilla como una jugadora interior, de poste, una atleta y ella es también una exterior, una generadora. Muy claramente te digo que es también una generadora. Lo es. Lo ves en los partidos, en los entrenos y cómo marca los pasos cuando va hacia canasta o cómo cumple las reglas en ataque y en defensa. Podemos sacarla de su posición interior. Ella es alguien que me ha impresionado definitivamente. 

 - ¿Cuál es su objetivo en la Copa que comienza el próximo 26 de marzo en Tarragona?

 - No veo un desafío para nosotras. Estamos en la mejor situación posible, somos el equipo fuera de los favoritos, nadie nos esperaba, nadie esperaba nada de nosotras esta temporada. Si las rivales siguen jugando contra nosotras con el pensamiento de que las rivales deberían ganar o que no vamos a ser tan competitivas como realmente sí lo somos eso nos daría la oportunidad en la Copa de causar un poco de enfado en nosotras mismas y que nosotras lleguemos muy lejos en la Copa. 

 - ¿Qué cualidades tiene Diego Fernández, segundo entrenador del Ensino?

 - Es genial. Nos da consejos sobre los partidos que muchas de nosotras a veces no percibimos. En los momentos calientes, a veces todas podemos estar abrumadas por el partido en sí, Suso puede estar abrumado y Diego le da calma al equipo y a Suso. Puede explicar cuestiones de una manera diferente en momentos calientes de los partidos. Eso es muy importante cuando estás compitiendo, como es nuestro caso, por estar en las posiciones altas de la Liga.

 - ¿Es diferente jugar en el Fundación Baloncesto Navarra Ardoi, un equipo que luchaba por la permanencia, a jugar en el Uni Girona, que luchaba por ser campeón de Liga? Todo durante la misma temporada pasada, primero en el Ardoi y luego en el Uni Girona. 

 - En Ardoi teníamos mucho potencial, teníamos muchas jugadoras que eran habilidosas. No sabíamos lo buenas que éramos. No sé si fue la gestión del club o del equipo, pero nos dejamos llevar, no empujamos lo suficiente en las diferentes áreas y algunas jugadoras nos fuimos. Recuerdo que casi ganamos a Ensino. Y somos jugadoras que hemos podido rendir en muchos roles diferentes en muchos equipos. No superamos los obstáculos en Ardoi, lo que fue un sentimiento difícil para mí porque soy una ganadora natural y quiero ganar, no importa contra quién esté jugando, no importa lo buenas que sean las rivales. Yo siempre quiero ganar pase lo que pase. En Girona ya se sabe que todas las jugadoras son buenas, todas saben que deberíamos ganar. Entonces, cuando fiché por Uni Girona tuve que mantener lo que ya están cumpliendo, ellas ya eran el equipo número uno, ya eran geniales. Entonces, en ese momento pienso que tengo que entrar en el equipo y yo tengo que encontrar una manera de contribuir a este equipo, tener un impacto tal vez de una manera en la que otras jugadoras no lo pueden hacer. Eso es porque la gente me miró un poco raro la temporada pasada en Girona porque me decían de nuevo: "Eres una amenaza ofensiva y no estás tirando mucho". Y yo contestaba: "¿Ves a quiénes tengo alrededor de mí?" No necesito tirar. Si estoy abierta, tiraré, pero no tengo que tirar. En Girona intenté tomar un papel de defensa en ese equipo y trabajé mi defensa, trabajé atrás, intenté hacer pequeñas cuestiones y mejoré un poco en este aspecto. Así fue mi diferencia de ser la mejor jugadora en Ardoi a luego ser una jugadora defensiva en Girona. Fue un cambio diferente, pero necesario. 

 - ¿Cómo es Roberto Íñiguez como entrenador?

 - Lo amo, amo a Roberto. He escuchado muchas historias sobre él. ¡He sido entrenada por tantos entrenadores con grandes personalidades que ya no me inmuto, ya no me sorprendo! Siempre me ha ocurrido, desde que jugaba en la escuela hasta cuando jugaba en la universidad hasta ahora jugando en el extranjero. Creo que nunca he tenido un entrenador con una pequeña personalidad y me mezclo mejor con entrenadores con grandes personalidades, con fuerte carácter. Amo el estilo de entrenamiento de Roberto, me encantaba estar alrededor de él. Definitivamente me hizo sentir que él me quería y me necesitaba, que me valoraba en el equipo. Y lo valoré de corazón, especialmente viniendo de mi primer tramo de temporada en Ardoi y la manera en que terminó. Me fui a Girona, a un equipo que técnicamente no necesitaba de mí, pero el entrenador sí me quería, me hizo sentirme mucho mejor. 

 - ¿Cómo es su vida en Lugo?

 - Mi día a día es tranquilo. Entrenamos demasiado (de ríe), no hago mucho más allá de relajarme. 

 - ¿Tiene una rutina de trabajo con su tiro?

 - Soy la peor persona que hay para preguntarle eso, dios mío (se ríe). Es extraño. Siento que mi cerebro y la manera en la que veo el juego es diferente a otras jugadoras. Y sé que va a sonar mal, pero odio entrenar, lo odio. Pero miro vídeos que me vienen bien, cómo colocarme en diferentes situaciones en 5 para 5 y en 4 para 4. Eso me ayuda más porque tienes que estar en ese lugar para ajustarte. Sí entreno el tiro y los tiros libres, tal vez 10 en cada lugar y tal vez un par de tiros en suspensión tras bote. O simplemente un poco de conducción de balón, de manejo para tener sensación de balón, pero el trabajo real viene de las situaciones de juego y de los entrenamientos de equipo. Es decir, situaciones reales de juego como una jugadora rival defendiéndome y yo tengo que reaccionar, tengo que saber cómo salir de esa marca para poder generar juego, no importa si esa generación es para mí o para alguna otra compañera. Por tanto, saco más provecho de los entrenamientos que tenemos como equipo que en lugar de hacer tiro yo por libre.

 - ¿Cómo recuerda su temporada ganando la Copa 2023 con el Zaragoza y promediando 10.5 puntos por partido en la Liga? También jugó la EuroCup. 

 - La temporada en Zaragoza fue diferente. Fue mi primera temporada fuera de Madrid porque estuve una temporada en Alcobendas y cuatro temporadas en Leganés. Zaragoza fue un cambio de escenario para mí, era un cambio que yo necesitaba. No sé si yo estaba lista para ese cambio, pero sí sé que lo necesitaba. Necesita jugar en primera división en un equipo que ya estaba progresando. Yo estaba un poco nerviosa, pero la afición de Zaragoza es increíble. Incluso hoy día sigo comunicándome con algunos aficionados y si los veo es todo amor hacia ellos y hacia el equipo, hacia el personal del club. Si ves partidos míos en Zaragoza yo estoy siempre cerca de mis compañeras y la afición cerca del equipo. Si pienso en Zaragoza pienso en un gran abrazo, en risas. Fue una temporada en la que no creo que mucha gente esperase mucho de nosotras y eso nos ayudó porque teníamos una gran plantilla, luchamos fuera del radar y aún así poder destacar fue increíble. Y después el hecho de ganar la Copa, me encantan estas eliminatorias y estos grandes torneos. En la Copa hubo algo que me encendió como un fuego. Y recuerdo estar en el pabellón y toda la afición llorando de alegría, era mirar a tu alrededor al final del partido, ser campeonas, tomar un segundo para mí y era como que llegó el violinista y tocó la canción en esa final. Sentía que no podíamos perder esa final. Ese momento nunca lo olvidaré porque te sientas, escuchas y miras alrededor, es un momento sorprendente y maravilloso. En ese momento sentí que no podía perderme ese momento, tenía que guardarlo en mi memoria, tenía que registrar todo. No podía perderme ese momento con nuestra afición, ganar la Copa con la afición alrededor de nosotras. ¡Qué lejos llegamos! Ese sentimiento fue increíble. 

 - ¿Cómo fue jugar en Ecuador, en Argentina y los dos últimos veranos en México?

 - ¡Buff, me has recordado mi edad (se ríe)! Ecuador fue siete años atrás. Me gustó la Liga de Argentina por la atmósfera, el ambiente. Es probablemente de mis lugares favoritos para jugar en verano, aunque fue en verano en España e invierno en Argentina. Pero  me gustó. Ecuador no lo pude experimentar de la manera que me gustaría porque solo pudimos jugar tres partidos, no pudimos jugar el torneo que estaban intentando organizar. México es definitivamente un tipo de baloncesto diferente, mucho uno contra uno, tienen muy buenas jugadoras, pero puedes encontrar un montón de equipos que tienen dinámica de equipo y que también mueven muy bien el balón. Pero también hay otro montón de equipos que viven de sus jugadoras haciendo unos contra unos. No sé, la gente diría que siendo yo de New York eso debería estar todavía en mí, pero no es el tipo de partidos que quiero jugar, no quiero jugar así en cada partido, especialmente cuando juegas una competición con dos partidos, uno de ida y otro de vuelta, y juegas cada semana, juegas por jornadas. Tengo más dentro de mí el haber jugado en Albany y ahora en España. En mi última experiencia en México el verano pasado jugué seis partidos a la semana, así que fue estresante, es mucho trabajo para tu cuerpo, así que jugar uno contra uno constantemente no creo que fuera factible. De hecho, los dos equipos finalistas fueron los que tuvieron el mejor juego de equipo y que jugaron el mejor baloncesto colectivo. En México fui capaz de jugar uno contra uno, pero también generar e invitar a mis compañeras a que jugasen conmigo. 

 - Usted es jugadora de la selección de Islas Vírgenes desde hace nueve años y ganó el campeonato CBC (Caribe) el pasado verano. ¿Cómo es jugar con la selección?

 - Sí, la selección es como jugar con mis hermanas, es así desde que he estado jugando con ellas. Lo dices perfectamente, empecé en 2017 y ganamos el oro. Sí, hemos ganado el Campeonato del Caribe (CBC), también plata en el CentroBasket (CentroAmérica) y hemos jugado la AmeriCup. Y ganamos este oro el pasado verano. Hemos vivido muchas cuestiones para ser un pequeño país sin tener los patrocinadores y el dinero que tienen otros otros equipos ni los recursos que necesitamos para sobresalir, pero podemos luchar de alguna manera, de nuestra manera, vivir y ganar. Es una locura, ¡hemos hecho tanto con tan poco! Nos ha hecho crecer más fuertemente como equipo, como familia. Y quedan todavía retos para mi equipo nacional y estoy emocionada por verlo en el futuro.