Hace unos cuantos días vi funcionando por primera vez oficialmente una baliza. Fue en la rotonda que comunica Infanta Elena con Rua Hortensia, muy cerca de As Termas, y por razón de una avería. La conductora, a fuer de hacerse ver, se aseguró a conciencia señalizar su posición pues, aparte la baliza, tenía puestas las luces de emergencia; así que mucho antes de llegar ya fui consciente de que allí pasaba algo, pues había tal parpadeo luminoso en el lugar, que más bien parecía que se estaba clausurando el San Froilán. Venía procedente de la futura Intermodal, y como el tramo al acercarme está ligeramente en cuesta, apenas si veía el capó del coche, por lo que solo cuando me lo crucé vi la baliza que, en mitad de tal nocturna contaminación lumínica, parpadeaba con la misma fuerza de una cerilla. Vaya birria, me dije.
Cuando algo nos es impuesto por la autoridad y encima hay que pagar, la reacción lógica del ciudadano es de cabreo y de crear polémica con ello. Y como aquí quien esto escribe es uno más, también tiene sus dudas y su pregunta. ¿Si va bien o si va mal?, no, no va por ahí la cosa, eso ya se verá. Mi pregunta va por otros derroteros.
Verán, yo me compré la mía en Feu Vert, y me salió por 35 € . Partiendo más o menos de esto y teniendo en cuenta que nuestro parque móvil es inmenso, eso supone mucho money, compañero. Y como el común del ciudadano anda ya más que escaldado, es de cajón que haya mosqueo y piense en esto: ¿Quién se embolsa tanto dinero?
Aunque admito que volverse receloso es síntoma de hacerse viejo, no me tomen por suspicaz, malévolo o mal pensado, pero… ¿recuerdan las mascarillas?... Pues eso.