Lugo reivindica su capacidad para albergar eventos deportivos de primer nivel

Millán Gómez LUGO / LA VOZ

LUGO

Óscar Cela

La afición lucense, que llenó el Ángel Carro, disfrutó de un partido dominado holgadamente por España

15 nov 2025 . Actualizado a las 10:37 h.

El estadio Ángel Carro volvió a disfrutar del fútbol de élite con el partido de la selección española sub-21 contra San Marino. La afición comenzó a entrar una hora antes del partido y ya desde bastante tiempo antes había filas de aficionados preparados para acceder a una instalación que volvió a demostrar que por aforo y estado del césped es perfecta para este tipo de eventos. Y presumiblemente lo será más con la prometida reforma, y muy especialmente cuando haya grada en el fondo sur para que el estadio sea más compacto.

A media mañana del mismo día de partido apenas quedaban treinta entradas a la venta. Quizás desde el televisor pudiese parecer que había asientos vacíos, pero realmente eran butacas ocupadas por niños y niñas que preferían no estar sentados y vivir el fútbol como antaño, es decir, de pie y cerca de sus ídolos. Así, se colocaron junto a las vallas de las dos gradas laterales y del fondo norte. Un partido oficial, pero festivo por el resultado y por la calidad de jugadores como Iker Bravo, Rafa Obrador, Jan Virgili, Jesús Rodríguez o Pablo García Fernández.

Desde el primer instante, solo vítores positivos y ni una sola incidencia negativa. Sin protestas a la correctísima actuación arbitral de la albanesa Emanuela Rusta. Respetando absolutamente el hermoso himno nacional de San Marino, poniéndose en pie ante el himno de España y respetando escrupulosamente el minuto de silencio por José Manuel Ochotorena, fallecido recientemente con apenas 64 años. Ochotorena, ex portero del Real Madrid y ex entrenador de porteros de la selección española absoluta, al que ahora siguen sus pasos Fran González, titular en el Ángel Carro y rival del Lugo con el Castilla en el Grupo 1 de Primera Federación, Salvador Esquivel y Bruno Iribarne. Tres porteros dirigidos ahora por el gallego Roberto Vázquez, ex entrenador de porteros del primer y segundo equipos del Real Madrid.

Los niños y niñas fueron los más entusiastas desde el primer momento. Poco antes del 1-0, golazo de un Jan Virgili que ya marcó otros dos goles con el Barça Atlètic en Lugo la pasada primavera, la afición comenzó a corear los gritos de «¡España, España!». Fue concretamente en el minuto 18, apenas un par de minutos antes del 1-0. La afición abriendo la lata como si fuera un jugador más. Fueron animando a medida que la selección dirigida por David Gordo generaba una y otra ocasión, muy especialmente a través de Iker Bravo, delantero del Udinese, y Rafa Obrador, ex jugador del Dépor la temporada pasada. Desde la primera jugada, España literalmente produciendo y sometiendo a una San Marino recostada prácticamente en un cuarto de campo.

En la segunda mitad, cinco goles. Y en el minuto 69, la ola que completó todo el estadio recordando celebraciones recientes del Breogán en el Pazo, el Azkar Lugo FS en el Municipal, el Ensino en el Pazo y en el Municipal o mismamente el CD Lugo hace unas temporadas en épocas doradas de los admirados Rubén Albés, Francisco Rodríguez o Quique Setién. La afición de Lugo respondió incluso después del 4-0 cuando llegaron un centro peligroso de San Marino desde banda derecha y el disparo de falta directa de Fausto Salicioni en el único tiro de puerta sanmarinense en todo el partido. Lugo respondió, apoyó y ganó. Y en la grada, gente vinculada al fútbol lucense como Óscar Gilsanz, ex entrenador del Vilalbés y que la temporada pasada dirigió con éxito al primer equipo del Dépor.