Ya están aquí. Los príncipes de la elegancia una vez más visitan nuestras tierras. En la búsqueda incansable por alcanzar la perfección, el más difícil todavía, estos virgueros de las aguas, reyes de las piscinas, otro verano más nos deleitan con sus filigranas, nos sorprenden con sus virguerías y se presentan en Galicia con su “Gran reto marrón”: todo virtuosismo, fantasía e imaginación.
Hace algunos años se empezó a poner de moda el balconing; disciplina temeraria consistente en arrojarse a la piscina desde el balcón de cualquier piso. El ejercicio en sí requiere depurada técnica, pues si no aciertas con el vaso te queda el body hecho una mierda de grosor proporcional a la altura recorrida. Ahora bien, la tecnología avanza que da gusto y hoy en día el excremento se origina ya en el agua, con lo que el riesgo se reduce casi a cero. Sólo un porcentaje inapreciable de posibles consecuencias no deseadas, toda vez que algún bañista cabreado te los meta entre los belfos y fallezcas por asfixia. Pero al ser tu propia mierda es muerte dulce y no te enteras.
Concellos como Quiroga o Monterroso han disfrutado en exclusiva en sus piscinas de las pericias de estos monstruos ?virgueros del cerollo, se les dice? y sus alcaldes respectivos instan a la UCO a dar con ellos para brindarles, cómo no, el homenaje merecido. Aguardamos impacientes ese evento solidario, tan especial como emotivo, como aguardo yo el inicio de la nueva temporada en Frigsa, versión climatizada. Quizá me encuentre mientras nado algún chorizo a la deriva. Sí, hoy los baños tienen premio y ante tales perspectivas la demanda irá en aumento y habrá altas a destajo. Eso me temo. Tiraremos de buceo.