Contrastes

Antón Grande

LUGO

19 jul 2025 . Actualizado a las 14:10 h.

Tengo ya unos añitos pero sigo sin sorprenderme de lo que leo, o veo, y que me resulta difícil de calibrar dentro de cualquier silogismo filosófico, si es que aun se nos permite a la gente de letras filosofar, que es un entretenimiento ad hoc para estos tiempos.

Ya he escrito aquí varias veces que no creo en la justicia, o al menos en una parte de las personas que la administran, y sigo recopilando datos a estos sofismas. Leo que a un tipo, con 0,18 gramos de heroína en su poder, le cayeron dos años de cárcel. A otro, con 2,5 gramos de cocaína, lo condenan a 18 meses de cárcel.

En la contraportada, algún capo implicado en kilos de coca, se le concede de momento la libertad condicional a la espera de juicio o de que se largue al extranjero, que no será el primero ni el último.

Otro contraste lo percibo en el transporte. En Lugo, por fin parecía que todo iba adelante después de años esperando. Pues no. Los modernos trenes siguen sin llegar a Lugo y los que por fin llegan, lo hacen con retraso, se quedan por el camino por averías o falta de luz en la red con lo cual, seguimos casi como estábamos pero más modernos. O eso parece.

El transporte por carretera, otra coña. Un autobús de Lugo a Viveiro que sale a las seis y cuarto de la tarde, llega a la ciudad mariñana a las diez menos veinte. Tres horas y pico en hacer 100 kilómetros. Eso sin dejar de lado que los fines de semana prácticamente no hay comunicación entre ambas ciudades. Nadie protesta y el ayuntamiento de Viveiro, callado.

La A-54, enlace Lugo-Santiago, sin finalizar y en Melide, el caos. Estamos en Lugo. Estamos en Galicia. Nadie dice nada. Para qué.