Las sospechas de fraude empañan las elecciones a la presidencia de la Federación Galega de Tiro Olímpico

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

LUGO

Julio Rivas, practicando en el campo de tiro de Lugo.
Julio Rivas, practicando en el campo de tiro de Lugo. ALBERTO LÓPEZ

La candidatura perdedora impugnó los resultados porque un votante ejerció su derecho telemáticamente. La gestora que manda ahora en la asociación dice que esperarán a que se resuelvan los recursos antes de convocar nuevos comicios

05 dic 2022 . Actualizado a las 22:38 h.

No hay quien gobierne la Federación Galega de Tiro Olímpico. La institución autonómica, que tiene su sede en Lugo, se encuentra en un punto muerto a nivel administrativo, después de que la Xunta anulase sorpresivamente las elecciones a la presidencia de la asociación celebradas el pasado 5 de noviembre. En el seno de la FEGATO existen ya hasta acusaciones de fraude hacia una de las candidaturas.

Dos personas se jugaban el liderazgo de la asociación. Una, el presidente de la última legislatura (cuatro años). Otra, Julio Rivas, un tirador lucense que compitió muchos años a nivel nacional e internacional y que es incluso campeón de España en varias ocasiones. Julio Rivas se impuso en los comicios, celebrados hace apenas un mes. Sin embargo, la nulidad de las elecciones ha provocado que el control de la FEGATO (Federación Gallega de Tiro Olímpico), vuelva a manos de una comisión gestora.

Las elecciones se celebraron el día 5 de noviembre, pero Julio Rivas y sus electores en la asociación ya sospechaban que algo podía pasar. «Todos sabíamos que os resultados ían ir xustos. A súa candidatura e a miña tiñan case os mesmos apoios na Federación. Pouco antes do día, comentáronnos que un dos seus votantes non ía poder vir presencialmente e que querían facer que votase telematicamente», explica el experto tirador. 

Nada parece extraño. Sin embargo, hay un detalle fundamental en el aviso que recibieron Rivas y sus compañeros: que los estatutos de la Federación exigen que los votantes acudan físicamente a las elecciones e impide el voto telemático. Esta circunstancia puso en alerta a Rivas y a su candidatura, que no terminaba de creer esa posibilidad. Sin embargo, el día de las elecciones, ocurrió tal y como les habían advertido.

Un supuesto permiso misterioso de la Xunta

Este votante, cercano a la candidatura del hasta entonces presidente, se presentó en los comicios a través de una videollamada. «Á hora de votar, os tres membros da mesa electoral marcharon para unha sala contigua co portátil. Alí, el díxolles o sentido do seu voto e tomaron nota. Logo, volveron á sala principal. Nós non o podíamos crer», explica el lucense.

En ese momento, Rivas dice que se levantó «para protestar», pero que sirvió de poco. «Sen ternos avisado de nada antes, dixeron diante dos 38 electores que estabamos alí que a Xunta dera permiso para que esa persoa votara desa maneira. Como se demostrou posteriormente, era mentira», lamenta el tirador lucense.

Aun así, Rivas se impuso. Eso sí, por la mínima, con 20 votos a favor de su candidatura y 19 por la de su rival, que incluía el voto telemático irregular autorizado supuestamente por la Xunta contra la ley. Todo parecía haber terminado bien, ya que, a pesar de sufrir lo que Rivas considera «un fraude manifesto», consiguió vencer en los comicios. Pero nada más lejos de la realidad.

El voto que antes valía, ya no

Unos días después, uno de los miembros de la Federación presentó un recurso ante la Junta Electoral. Su intención: anular las elecciones. Su motivo: la contabilización de un voto telemático, algo prohibido por los estatutos. Para sorpresa de todos, el Comité de Xustiza Deportiva de la Xunta emitió el pasado 2 de diciembre una resolución en la que estimaban el recurso. «Como é que din agora que ese voto non valía cando, según dixeron desde a candidatura perdedora, a mesma Xunta déralles permiso para contar ese voto?», se pregunta Rivas, que ya mandó investigar si alguien en la Xunta está apoyando o encubriendo esta ilegalidad.

En esa resolución, la Xunta estima el recurso de este miembro de la FEGATO y anula la validez las elecciones, obligando a repetirlas. Además, dan por probado el relato de Rivas, en lo que respecta a cómo esa persona, efectivamente, votó de manera telemática con el amparo de la mesa electoral. «O voto de [el miembro que no estaba presencialmente] non foi nin persoal nin secreto, polo que debe anularse. Dado que este voto nulo vicia toda votación, debe procederse á repetición da votación á presidencia da FEGATO», sentencia literalmente la Xunta, que no anula el voto, sino las elecciones, para que se repitan.

La versión de la otra candidatura

El hasta ahora presidente de la Federación y candidato perdedor en las elecciones anuladas, José María Fajardo, esgrime una versión de los hechos totalmente distinta. Según dice, ellos mismos interpusieron un recurso contra ese voto telemático. No contra el hecho en sí, sino contra el método. «No estábamos de acuerdo con que se fuesen a una sala a escuchar el voto y apuntarlo sin que el resto estuviésemos presentes. Recurrimos y la Xunta nos ha dado la razón, tan simple como eso. En el caso del señor Rivas, anunció que iba a reclamar contra el voto telemático en cuando supo que lo iban a aceptar, pero luego, cuando vio que había ganado igualmente, no recurrió», explica.

Para Fajardo, en el proceso no ha habido ningún tipo de fraude. «Hemos hecho las cosas como teníamos que hacerlas. No hay trampa ninguna. No creo que que el voto sea telemático debe suponer ningún problema, pero el método no era el correcto y por eso recurrimos. No hay más», dice. 

Para él, la reclamación de Fajardo no es algo novedoso. «Este señor se ha presentado varias veces a la presidencia y ha reclamado siempre. Y nunca le han dado la razón», comenta. «Sabemos que él y su entorno han estado llamando a otros miembros de la Federación para intimidarlos, en este mismo sentido. No nos parece justo. Esta asociación tiene mucho prestigio y acusar de fraude a alguien sin pruebas es algo muy grave», termina Fajardo.

La FEGATO, en manos de una gestora

La versión de la gestora actual, sin embargo, es más conservadora. El abogado que representa a la FEGATO, José Manuel Ulloa, explica a La Voz que la institución está pendiente de la resolución de los recursos. «Si esto acaba en los juzgados, no sé cuánto tiempo podemos estar inmersos en trámites legales y burocráticos», comenta.

Ulloa prefiere no mojarse entre ambas perspectivas del conflicto, ya que es una parte neutral, pero admite que la Federación «seguramente no tenía la infraestructura necesaria para tramitar un voto telemático de manera fiable y secreta».

Ahora, el control de la Federación Galega de Tiro Olímpico vuelve a tenerlo una gestora. Julio Rivas ya ha interpuesto un recurso por la vía administrativa, ya que se considera el mayor perjudicado por todo este proceso. «Hai que repetir as eleccións que eu gañei, por un erro da anterior presidencia e da mesa electoral. É inxusto e moi parcial», resume. El laureado tirador lucense ya ha puesto el asunto en manos de abogados, y no se descarta la vía penal. «Imos pelexar ata onde poidamos para acabar con esta corrupción, para que non salpique tamén á Xunta», termina.

El mejor tirador de la Comandancia apunta ahora hacia la reserva

TANIA TABOADA

Mencionar a Julio Rivas y afirmar que donde pone el ojo pone la bala es todo una. Aficionado al tiro olímpico con pistola, la habilidad y la fama de este guardia civil en lo que a este deporte se refiere la avalan los miles de trofeos que acumula en las diferentes estancias de sus propiedades. Tanto es así que nunca regresa de una competición deportiva sin un galardón. Sin ir más lejos, la prueba está en esta anualidad, en la que ya suma más de medio centenar de trofeos.

Agente apreciado por todos los que prestan servicio en la Comandancia de la Guardia Civil de Lugo, Julio Rivas fue homenajeado ayer por sus jefes y compañeros tras su paso a la segunda actividad. El pasado día cinco de octubre cumplió 56 años y puso fin a sus labores burocráticas en la oficina de la Plana Mayor. A partir de ahora, su lugar de trabajo está en el Instituto Social de las Fuerzas Armadas, cerca de la Plaza de Bretaña.

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