El mejor tirador de la Comandancia apunta ahora hacia la reserva

El agente accedió al Cuerpo hace 31 años y ahora pasa a la segunda actividad, prestando servicio en el ISFAS


LUGO / LA VOZ

Mencionar a Julio Rivas y afirmar que donde pone el ojo pone la bala es todo una. Aficionado al tiro olímpico con pistola, la habilidad y la fama de este guardia civil en lo que a este deporte se refiere la avalan los miles de trofeos que acumula en las diferentes estancias de sus propiedades. Tanto es así que nunca regresa de una competición deportiva sin un galardón. Sin ir más lejos, la prueba está en esta anualidad, en la que ya suma más de medio centenar de trofeos.

Agente apreciado por todos los que prestan servicio en la Comandancia de la Guardia Civil de Lugo, Julio Rivas fue homenajeado ayer por sus jefes y compañeros tras su paso a la segunda actividad. El pasado día cinco de octubre cumplió 56 años y puso fin a sus labores burocráticas en la oficina de la Plana Mayor. A partir de ahora, su lugar de trabajo está en el Instituto Social de las Fuerzas Armadas, cerca de la Plaza de Bretaña.

Nacido en la parroquia polense de Valonga en el año 1962, Julio Rivas accedió al Cuerpo en 1988 desde el Ejército. Se preparaba para suboficial del ejército cuando se enteró de la oposición para acceder a la Guardia Civil. Estudió, se presentó y aprobó.

Tras un año en Baeza y después de estar de eventual en Pedrafita de O Cebreiro prestó servicio en el puesto de Rábade, donde estuvo tres años. Posteriormente llegó a la Comandancia de Lugo, donde permaneció hasta hace poco más de un mes. Y es que todo guardia civil, al cumplir 56 años puede pedir su paso a la reserva o continuar hasta los 65. «Estaba para continuar, pero saíu a comisión no ISFAS e tiven que renunciar na Plana Mayor para poder prestar servizo aquí», indica Julio Rivas.

Los fines de semana de este agente siempre estuvieron marcados por sus competiciones deportivas en tiro, compaginando así su labor de guardia por la semana con su afición al tiro en sus días sin responsabilidad laboral. «O meu gusto polo tiro comeza na mili, cando tiña 21 anos. Un subtenente ensinoume a tirar, empecei e despuntei cando cheguei aquí. Empecei con arma larga e ganei as primeiras competicións. Despois participei nos campionatos de praza porque para os nacionais había que clasificarse nos de praza. Primeiro tivemos un campionato no rexemento. Ensináronme a tirar e adestrabamos en Parga; como se me daba ben seguimos e participabamos nos campionatos que se celebraban alí. Despois debutabamos nos de praza, nos rexionais e despois nos nacionais. Así cinco anos. A continuación debutei nos da Garda Civil e xa seguín aquí», memoriza este agente.

Un buen tirador se hace

Concienciado de que no tenía un don a la hora de apuntar, Julio Rivas asegura que en ese deporte, el entrenamiento y la constancia son la clave del éxito. «O adestramento e a constancia son o truco para triunfar. Agora adestro pouco, pero fai anos adestraba mañá e tarde. Un bo tirador non nace, faise», asegura el agente, que indica que hubo tiradores que ganaron medallas olímpicas con 63 años.

Según Julio Rivas, un tirador tiene que tener unas cualidades de concentración y coordinación a la hora de disparar para acertar en el blanco o en la diana. «En pouco tempo hai que disparar moi ben. Teste que concentrar, ter unha posición axeitada e non moverte. Hai que coordinar as miras e o dedo para atinar na diana», revela este experto, que entrena en Rozas y en Betote (Sarria) y que preside el Club San Froilán, que integra a unos 125 tiradores.

En cuanto a un campeonato, se desarrolla en base a numerosas modalidades. «Eu practico as olímpicas e alguna relacionada coa Federación Olímpica que son deportivas só. En modalidade olímpica practico con pistola de aire comprimido. Tamén compito con pistola libre, que era olímpica ata as olimpiadas anteriores», explica Rivas, que en septiembre debutó con el equipo de la Federación Española en el campeonato de Europa.

Un guardia civil que pasa ahora a la segunda actividad pero que continuará demostrando su valía profesional en el ISFAS y su talento de tirador en las pistas.

Ayer se celebró una comida-homenaje en honor al guardia civil Julio Rivas, que después de 31 años de dedicación al Cuerpo pasa a la segunda actividad. La comida tuvo lugar en el hotel Méndez Núñez. 56 compañeros, de las diferentes unidades, asistieron a la comida, que se prolongó hasta pasadas las seis de la tarde y en la que tuvo lugar una entrega de obsequios para el homenajeado. fotos Alberto lópez

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