Sanitarias del hospital de Lugo: «Por ser mujeres, los gorrillas nos hablan hasta de preservativos»
LUGO
Algunas van media hora antes para evitar encontronazos o echan a correr al verlos
23 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Año tras año y día tras día la historia se repite. Ni madrugones para llegar antes que ellos, ni quejas ante la Valedora do Pobo, ni apariciones en los medios de comunicación. «Nada sirve contra los gorrillas, salen impunes los 365 días del año, y nosotras somos las perjudicadas permanentes», cuenta una sanitaria del Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Ella es una de las decenas —o más bien cientos— de mujeres que denuncian un trato desagradable con los gorrillas que, además, precisan es muy machista.
«Es cierto que la policía patrulla por la zona, pero después de las 08.00 horas nos quedamos solas. Hablan de preservativos, nos acorralan... Una vez, tuve que encerrarme dentro del coche y encender la radio para poder tranquilizarme. A los hombres no les replican constantemente. Estamos pensando en acudir a la Fiscalía porque no podemos más», explica otra trabajadora del HULA.
Algunas han decidido adelantar el despertador media hora para intentar llegar antes que los aparcacoches y evitar así encuentros: «Pero a veces es inviable porque estás cansada, tienes cosas que hacer, cargas familiares... ¿Por qué les tengo que regalar media hora todos los días», explican las afectadas.
Las carreras son habituales en las inmediaciones del hospital lucense cuando dan las ocho de la mañana. «El otro día tropecé, y casi me caigo. Ir a trabajar con esta tensión es horrible, y más cuando vas a tratar con pacientes», relata una médica. Otras, deciden saltar la tajea e irrumpir en la carretera para tratar así de dar esquinazo a los aparcacoches: «Cada día es una película».
«Son siete en total»
Día tras día hay aproximadamente ocho hombres que cercan el hospital para intentar cobrar dinero a cambio de «encontrar» un sitio para aparcar. «No son siempre los mismos. Por no darles los buenos días ya vienen detrás de ti y te llaman sinvergüenza. Se enzarzan por todo y aunque todos tienen miedo, nosotras lo sentimos especialmente», añaden las sanitarias.
«Hay días que no puedes poner el parasol. Si te paras, ya tienes uno en cada puerta y te vuelves loca, te bloqueas, no eres capaz de salir del coche....», dice otro de estos testimonios.
«Aquí las mujeres estamos muy desprotegidas; hay poca luz y a las 7 de la mañana es de noche»
Explican las sanitarias que se sienten muy desprotegidas. «El párking está totalmente a oscuras, solo hay luz en la carretera. A las siete de la mañana aparecen con la capucha puesta, además de con la mascarilla, por lo que tú no sabes ni quién te está hablando ni puedes identificarlo. Lo único que les ves son los ojos», coinciden en decir varias de las denunciantes.
Ellas hablan de que la oscuridad, cada vez más presente con la llegada del otoño, juego a favor de los gorrillas. «Ellos lo saben, y se aprovechan», precisan.
Otra de las mujeres que da la voz de alarma lleva ya una década en el hospital lucense, y relata lo que implica convivir con los aparcacoches día tras día: «No hemos conseguido nada, pero sabemos que la solución no es tan difícil. Pedimos que reconsideren iluminar ampliamente la zona y el tema de las cámaras de seguridad en el entorno. Necesitamos protección, por lo que también queremos más presencia policial, especialmente en las primeras horas del día», piden las sanitarias.
«¿Por qué tenemos que aguantar este acoso, tener miedo al ir a trabajar día tras día y sentir su aliento en la nuca a las 7 de la mañana? ¡No podemos más!», sentencian.
La policía local puso 48 denuncias en lo que va de año por irrumpir la circulación
En lo que va de 2022, la Policía Local de Lugo levantó 48 actas de denuncia contra los gorrillas que actúan en las inmediaciones del HULA por infracciones al Regulamento Xeral de Circulación y a la Ordenanza Municipal de Circulación.
Rotulados y camuflados
Los dispositivos se establecen con vehículos policiales rotulados para ahuyentar así a los aparcacoches, dar seguridad a la zona y evitar que se realicen conductas delictivas como amenazas o daños. Asimismo, los funcionarios también usan vehículos policiales camuflados con el fin de sorprender a los gorrillas mientras hacen indicaciones a los conductores y, en la mayor parte de los casos, ocupan la carretera con el consecuente riesgo para su integridad física o causando molestias innecesarias a los ciudadanos, según confirman desde la propia Policía Local.
«Esto también es violencia machista, y nadie lo ve»
Sanitarias del HULA hablan de otro tipo de violencia machista que, aseguran, es completamente invisible desde hace una década. «Las que trabajamos en este hospital también necesitamos un refuerzo porque sufrimos un tipo de violencia concreto; nuestros compañeros también lo pasan mal, pero está claro que los gorrillas se sobrepasan mucho más con nosotras. Y esto lo está consintiendo todo el mundo porque nadie ha hecho nada a pesar de las quejas», sostienen.