Peregrinar de Lugo a Saavedra: dos siglos de una tradición aún viva

Lucía Blanco LUGO / LA VOZ

LUGO

La Romería de Os Milagres de Saavedra estuvo marcada los dos últimos años por las restricciones a causa de la pandemia.
La Romería de Os Milagres de Saavedra estuvo marcada los dos últimos años por las restricciones a causa de la pandemia. ALBERTO LÓPEZ

La Romería de Os Milagres de Saavedra, que congrega cada año a miles de asistentes, destaca por sus rituales populares

22 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Lugo es tierra de creencias y costumbres que se conservan gracias a sus gentes y que definen la identidad cultural de una provincia muy vinculada a su pasado. Cada 24 de mayo, la parroquia de Santa María de Saavedra, en Begonte, rememora su historia y recupera una tradición que se mantiene viva a pesar del paso del tiempo.

Los casi dos siglos de antigüedad de la Romería de Os Milagres, que reúne a miles de personas cada año, la convierten en una de las conmemoraciones más relevantes «non só da Terra Chá, senón tamén da provincia de Lugo», explica José Manuel Blanco Prado, doctor en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela.

Devotos de toda la provincia lucense, así como también de A Coruña y del occidente de Asturias, acuden a la festividad tanto el propio día como en jornadas anteriores o posteriores que se acoplan cando por exemplo «cae en venres», añade. La romería es principalmente conocida por sus rituales populares. De hecho, algunos aún tienen en la memoria a aquellos fieles que llegaban al santuario tras hacer el trayecto descalzos o de rodillas. Sin embargo, aunque esta práctica fue decayendo, los 20 kilómetros que separan Lugo de Saavedra continúa siendo un recorrido que algunos se atreven a hacer a pie.

Acudir al recinto sagrado para realizar una súplica ante la Virgen o para agradecer algún favor es una de las principales motivaciones. Las peticiones básicas suelen ser por «doenzas humanas, pero tamén vai xente encomendada para pedir polos nenos xa nados ou polos que van a nacer», destaca el historiador. Algo que confirma el testimonio de Julio Bao, que lleva 23 años acudiendo desde Lugo hasta Begonte andando «dende que pedín ter unha nena e naceu a miña filla», cuenta. El trayecto de ida, que le supone unas tres horas de recorrido, lo hace junto a su familia, y el de vuelta, también a pie, lo enfrenta solo. Una tradición que tuvo que frenar durante el 2020 a causa del covid, pero que recupera este año y que espera mantener «ata que morra».

Tradición familiar

En la actualidad, la caminata hasta la iglesia de Santa María de Saavedra es una costumbre que se mantiene no solo por motivos religiosos, ya que está «moi vinculada a cuestións puramente familiares e que ten moito arraigo en toda a comarca», afirma José Manuel Blanco. Es el caso de Javier Fernández, que desde que era pequeño se levantaba a las seis de la mañana para acompañar a su madre. «Siempre iba más por tradición familiar que por otro motivo», destaca el joven.

Una vez que se accede al templo, uno de los principales en el territorio lucense, junto al Santuario de O Cebreiro y al de Nosa Señora do Faro, en Chantada, puede producirse otro ritual. Es el rito de circunvalación, que consiste en rodear el templo portando una vela encendida. Una tradición que hasta antes de la pandemia era seguida por algunos devotos que hacían el recorrido «descalzos ou ben de xeonllos», cuenta Blanco.

El coronavirus también dejó su huella en la celebración que fue más reducida en las anteriores ediciones y en la que no pudieron celebrarse rituales de contacto como «o de poñer o santo ou o de pasar os panos pola imaxe». Sin embargo, ni el paso del tiempo ni la pandemia consiguen poner punto y final a la romería en honor á Virxe dos Milagres de Saavedra que, en palabras del poeta Manuel María, «reina na Terra Chá» y recobra fuerza cada año.