«Última noche en el Soho»

LUGO

27 nov 2021 . Actualizado a las 17:31 h.

Una película es más que un buen reparto, una excelente ambientación, una banda sonora de clásicos pegadizos, un magnífico vestuario, un acertado uso del color y de las luces... Para que una película como «Última noche en el Soho» funcione debería tener las cualidades antes citadas pero además un guion sólido y, sobre todo, un director capaz de poner en escena todos los componentes de manera acertada y con visión propia. Pero para esto, hay que saber hacerlo, y el cine de Edgar Wright («Baby driver» o «Arma fatal») siempre ha sido más pirotecnia gratuita que rigor cinematrográfico.

«Última noche en el Soho» tiene, de principio, ingredientes interesantes, y aunque arranca con clichés propios del cine juvenil deriva hacia una película psicológica, con tintes de thriller, pasando luego por el cine de regreso al pasado, y acabando en una orgía absurda de terror gore. Vamos, un batiburrillo de géneros que acaban por fatigar a un espectador que asume, especialmente en la parte final, como una historia convencional pero con cierto tirón estético y sonoro se desboca hacia el despropósito, hacia una suerte de Jack el Destripador del 2021.

La falta de personalidad del director es de tal calibre que aunque tuviese algún arranque de ingenio, su película acaba siendo todo un resumen estético, temático y referencial del cine de Brian de Palma, David Lynch, Alfred Hitchcock o Roman Polanski. Pero claro, estos maestros del lado oscuro de la mente del ser humano, si por algo han destacado, es por haber sido creadores de mundo propios que Wright nunca alcanzará.