Chapuzas


Por mucho que se niegue, la chapuza sigue siendo lo más habitual y natural, especialmente por estas tierras del noroeste, con sus mil ríos y sus mil improvisaciones a diario por parte de la administración.

Ha empezado el colegio, ¡y cómo ha empezado! pero claro, en los colegios públicos, en los privados no porque son los que se subvencionan con cantidades astronómicas, no habrá personal para su desinfección diaria con lo cual, primera chapuza de la Xunta de Galicia, las clases se darán con las ventanas abiertas, de ahí que se recomendase a los padres que manden a los niños lo más abrigados posibles a medida que avance el calendario, porque tampoco se encenderá la calefacción con lo cual, probablemente los peques se librarán del COVID pero van a pillar unos catarros pistonudos que dejará las aulas al pairo. Con el inicio del curso, muchos profesores, que habían aprobado sin plaza, están siendo llamados, pero no por nuevos contratos a causa de la nueva estructura colegial como hacen en otras comunidades. No, aquí se llama a sustituciones por bajas de enfermedad, parto u otras, porque no se ha contratado nuevo profesorado a pesar de la falacia del gobierno gallego. Y ya estamos con la segunda chapuza. En las residencias de mayores, privadas por supuesto, se contagian y se mueren los ancianos. Es la tercera chapuza de la Xunta, privatizando todo lo que encuentra por delante y soslayando lo público, la que ha traído estas consecuencias o sea, que tal como están las cosas, a ver quién es el guapo que decide solicitar una plaza en una de estas residencias. Es la chapuza nacional gallega. Pues sí que vamos aviados con esta gente.

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