Monforte / La Voz

La demanda de agua para riego está bajando más rápido de lo habitual el nivel del embalse de Vilasouto. Las reservas parecen suficientes para terminar sin dificultades la temporada agrícola, pero el incremento del consumo ha traído una consecuencia inesperada para el uso recreativo de esta parte del río Mao. Este embalse situado en el municipio de O Incio se había convertido este verano en una de las zonas de baño más concurridas del sur de la provincia, pero desde mediados de la semana pasada el agua está tan baja que ya no resulta cómodo meterse.

«Efectivamente, este ano precisamos bastante auga porque nas semanas previas ao inicio da temporada de rego apenas choveu». Alicia Toirán es la presidenta de la comisión de agricultores y ganaderos con terrenos situadas dentro del área de influencia del regadío Val de Lemos, para el que fue construido el embalse de Vilasouto en 1969. Este año empezó con registros de lluvia más o menos normales, de forma que al inicio de la primavera este embalse rondaba el 90% de llenado. Pero abril fue más seco de lo habitual, junio también y en julio apenas llovió.

La estampa de este verano. Como se ve en esta foto de julio, mucha gente eligió este verano el embalse de Vilasouto como zona de baño
La estampa de este verano. Como se ve en esta foto de julio, mucha gente eligió este verano el embalse de Vilasouto como zona de baño

Lo normal es que durante la temporada de uso del regadío cada propietario pueda llevar a cabo tres rondas de riego. En estos momentos falta la tercera, lo habitual para mediados de agosto. La diferencia es que la cantidad de agua empleada para regar en cada una de las dos primeras rondas fue superior a la normal. En la comarca de Monforte, en la que se encuentra la zona regable, la tierra llegó muy seca al verano y las altísimas temperaturas de julio y principios de agosto hicieron necesario incrementar el volumen de agua para garantizar que los cultivos creciesen al ritmo normal.

Cuando a finales de junio se abrió la temporada de riego y el agua de Vilasouto llenó el regadío Val de Lemos, el embalse superaba el 90% de llenado. Contenía diecinueve hectómetros cúbicos de agua, cuando su capacidad es ligeramente superior a los veinte hectómetros cúbicos. Casi dos meses después, tiene solo siete hectómetros cúbicos, un 37% de su capacidad total. La media habitual por estas fechas supera el 60%.

Desde la semana pasada, la afluencia de bañistas a Vilasouto se redujo y los que siguieron yendo apenas bajaban ya hasta el agua. Para llegar a la orilla hay que pisar ya muchos metros de barro. En el agua empiezan a verse ya las copas de los árboles y los muros de fincas que quedaron sumergidos cuando hace cincuenta años se llenó el embalse. La última gran bajada del nivel de Vilasouto se produjo en septiembre del 2017, cuando cayó hasta el 17% de su capacidad.

¿Navegable? Quizás, pero con condiciones

La Confederación Hidrográfica Miño-Sil está estudiando la solicitud presentada hace meses por el Ayuntamiento de O Incio para permitir el uso de embarcaciones en el embalse de Vilasouto. En la confederación hidrográfica no quieren adelantar todavía ninguna respuesta, pero recuerdan que este embalse no solo se utiliza para llenar el regadío, sino también como punto de captación para la traída municipal de aguas de Bóveda. Además, los árboles que quedaron sumergidos y sin arrancar en 1969 puede suponer un peligro para la navegación cuando el nivel del agua baja.

Los responsables de la confederación estudian dar una respuesta positiva a la petición del Ayuntamiento de O Incio, pero de hacerlo impondrían condiciones. Solo se permitirían embarcaciones sin motor, porque el combustible podría contaminar el agua, y se prohibiría la navegación si el embalse baja de un determinado porcentaje de llenado.

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La demanda de agua «seca» Vilasouto