Otra vuelta al eje de la zaga

El Lugo tendrá que encontrar otra pareja fiable para el centro de la defensa, una línea donde ningún dúo se asienta más de una temporada desde el 2014


REDACCIÓN / LA VOZ

Un verano más, en el Ángel Carro se buscan defensas centrales. A poder ser, fuertes, rápidos, con destreza en el juego aéreo y aseados en el trato de balón, pero sobre todo sobrados de garra y compromiso. Las salidas de Mathieu Peybernes, elegido por la afición como el mejor futbolista del Lugo durante la última temporada, y José Carlos Ramírez vuelven a dejar descubierta un eje de la zaga por el que han pasado 27 jugadores distintos -contando solo los que disfrutaron alguna titularidad- en las ocho temporadas que enlaza la entidad rojiblanca en Segunda División.

Unos cuantos, como Miguel Vieira, Ignasi Miquel o el propio Peybernes, dejaron una fuerte huella como indiscutibles jefes de la línea defensiva. Otros pasaron mucho más desapercibidos, y hasta hubo alguna oportunidad para la cantera, como en el caso de Julio Camba, que tras debutar como titular en el 2014 este curso competirá en Primera Galicia con el Pol.

Aunque cuando se trata de centrales, casi siempre es mejor valorar el rendimiento en pareja, más teniendo en cuenta que el Lugo, a excepción de ciertos momentos de las dos últimas temporadas, casi siempre empleó sistemas de cuatro defensas. En el centro de su zaga, sin embargo, no encuentra estabilidad desde que entre 2012 y 2014 Lolo Pavón y Víctor Marco encadenaron dos temporadas siendo el dúo más utilizado por Quique Setién.

Coincidieron en un total de 50 partidos si sumamos el curso 2014-15, en el que el protagonismo del valenciano ya disminuyó casi por completo. Precisamente esa fue la última temporada del ahora tan de actualidad entrenador cántabro en el banquillo del Ángel Carro, que siguió teniendo en Pavón a su hombre de mayor confianza en la zaga. Compartió con Borja Gómez 18 batallas en aquella campaña.

Carlos Hernández y Dealbert tomaron el relevo en el siguiente curso, en el que formaron pareja de centrales en 23 ocasiones. También tuvo un notable protagonismo Israel Puerto, que coincidió con Dealbert en nueve ocasiones y con Carlos Hernández en cinco.

En 2016-17 Ignasi Miquel fue el irrebatible jefe de la defensa. Carlos Hernández y Marcelo Djaló fueron sus escuderos más habituales, acompañándolo en dieciséis ocasiones cada uno. Marcharse al Málaga en el siguiente mercado de invierno no fue un impedimento para que el barcelonés formase parte también de la pareja más utilizada por Francisco, junto a Bernardo (16 titularidades). En la segunda mitad del curso, Josete Malagón fue el acompañante más común de Bernardo, en once partidos.

El portugués Miguel Vieira lideró la zona defensiva del Lugo en el siguiente año, apoyado por el propio Josete Malagón en 26 ocasiones.

En el recién finalizado curso, en el que Juanfran García obró el milagro de la salvación, Peybernes y Djaló compusieron la pareja más fiable con 17 titularidades conjuntas, a pesar de que no coincidieron hasta la jornada 14, cuando el Rayo cayó en el Ángel Carro (1-0).

Bernardo, Diego Alende o Chumi, entre los candidatos al puesto

El puesto de central es uno de los que más urgen reforzar al Lugo. Tras las salidas de Peybernes y José Carlos, Juanfran García y Adrián Rubio han iniciado la pretemporada con Marcelo Djaló y Josete como únicos centrales en la plantilla. A ellos se han sumado los jugadores del Polvorín Vesprini y Quindimil, y no hay que olvidar que otros jugadores del plantel, como el capitán Carlos Pita, han demostrado que pueden cumplir con garantías en ese puesto. No obstante, el Lugo se reforzará, y ya han situado a varios jugadores del perfil necesario en su órbita.

El más cercano a día de hoy parece Bernardo Cruz, que podría regresar tras una temporada como jugador del Granada. El club nazarí lo cedió al Alcorcón en la primera mitad de un curso que acabó en el Numancia, y ahora parece interesado en buscarle otra salida.

También ha mostrado el club lucense interés en la cesión de Diego Alende, el canterano del Celta que milita en el filial del Real Valladolid, en Segunda División B. El santiagués de 22 años quiere dar el salto al fútbol profesional y el Lugo parece una buena puerta de entrada.

A un perfil similar responde Juan Brandáriz, Chumi. El jugador de Laracha, de 21 años, está libre tras terminar contrato con el Barça y varios clubes de Segunda se han fijado en él.

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