Riesgos de sobreexplotar la arqueología

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO

Ventana arqueológica de Santa María. El vandalismo de nuevo se hizo presente esta semana en este tipo de estructuras que se construyeron para acercar los hallazgos romanos.
Ventana arqueológica de Santa María. El vandalismo de nuevo se hizo presente esta semana en este tipo de estructuras que se construyeron para acercar los hallazgos romanos. SUSO VARELA

Recientes estudios universitarios indican los problemas y las ventajas del turismo arqueológico

27 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Los profesores de la Universidad de Granada Yolanda Collado y David Ortega publicaron un estudio sobre la potencialidad del turismo arqueológico como motor económico. Y parte de una premisa: «La relación arqueología-turismo no tiene por qué entenderse como imposible». Aun así, el estudio expone por un lado que el turista especializado suele estar asociado a un mayor gasto al reclamar servicios de una mayor calidad y, por tanto, ser un motor de riqueza y garante de la conservación de los restos arqueológicos. Pero a la vez, advierten los efectos negativos que pueden traer a determinados yacimientos por una mala gestión.

E incluso, señalan, que «la participación de entidades privadas en la gestión patrimonial puede supone un factor de riesgo cuando el patrimonio se ve privatizado y, con ello, se limita el uso y el disfrute de este al resto de la población, lo que sucede cuando se solicita un pago elevado».

Proponen nuevas formas de hacer turismo arqueológico, «más allá que la visita tradicional a yacimientos o museos arqueológicos». Destacan la introducción de la arqueología virtual aplicada al turismo, con iniciativas como el visionado 3D o la reconstrucción tridimensional de restos y piezas arqueológicas. Proponen el uso de tablets o smartphones con aplicaciones para realizar rutas por yacimientos deteriorados y sin necesidad, así, de realizar reconstrucciones agresivas.

Propuestas de mejora

Siempre con la idea de no sobreexplotar, apuestan por opciones clásicas como visitas teatralizadas, jornadas temáticas, recreaciones históricas o eventos como conciertos, danza o observaciones astronómicas. Recomiendan iniciativas «más participativas» como ver in situ el trabajo de un arqueólogo en jornadas de puertas abiertas en las que se explique su trabajo en el yacimiento. Los investigadores apuestan por un turismo cultural «experiencial» con el visitante y sostenible con el patrimonio. «Que no se entienda como una posibilidad de negocio y solo buscar el crecimiento de la localidad, sino además que abogue por preservar los valores patrimoniales e identitarios». Concluyen que «un buen programa de planificación turística y patrimonial son elementos clave que han ir de la mano para evitar o reducir los efectos negativos del turismo solo visto desde los fines económicos».