Cinismos


Amí me parece y perdonen ustedes amables lectores, que estas fechas son las de mayor cinismo del año, superadas incluso por las promesas de políticos y los propósitos que nos hacemos para el que comienza.

Por todas partes florecen ayudas a los desfavorecidos: operaciones en supermercados para dejar algo de alimentos en nuestra compra diaria, entrega de juguetes para los niños pobres, cenas para los ancianos que viven solos y así, en estas muestras de solidaridad que duran solo unos días, justos los que conforman la navidad. Es la llamada al corazón, o a la realidad, de muchas gentes que nos rodea que las pasan canutas para llegar a fin de mes, dar de comer a la prole, que alguien se acuerde de ellos, que tengan que dormir en un cajero o estén pendientes de un desalojo de sus viviendas por no alcanzar para

pagar el alquiler. Hay que dar de comer al hambriento y de beber al sediento, pero solo por unos cuantos días, que para eso es Navidad.

El resto del año, que se busquen la vida y si no, que se jodan. Es el cinismo en estado puro. Los días que restan hasta las próximas navidades solo se acordarán de esta gente los comedores sociales, el

banco de alimentos o el ropero de Cáritas. Esos si tienen en cuenta a toda esta gente necesitada a lo largo del año, el resto, lo que se hace estos días,

no es otra cosa que un cinismo encubierto, una búsqueda de

arrepentimiento de lo que no se hace en los trescientos y pico días restantes, el intento del perdón por el olvido voluntario. felicidad.

El resto del año, volvemos a lo nuestro, al olvido y a que todos esos necesitados no se acuerden de nosotros. Lo merecemos.

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