«Un aviso a tiempo y en hora»,  el análisis de Ricardo Hevia

«El fulgurante comienzo había creado un ambiente de excesivo optimismo y la liga va a ser dura, no será un paseo como en el último ascenso»


Previsto estaba que Palencia es un buen equipo y en su cancha es todavía más peligroso, y allí se dejó el Leche Río Breogán el liderato de la LEB Oro, la imbatibilidad y esperemos que no más cosas. Hasta es posible que este aviso llegue a tiempo y en hora y hasta haya sido muy oportuno. El fulgurante comienzo había creado un ambiente de excesivo optimista y la liga va a ser dura, no será un paseo como en el último ascenso.

Admitiendo la derrota como una posibilidad, el cómo se produjo -llegar a perder por 20 puntos en el primer tiempo (45-25) y una segunda parte sin opciones - sí que sorprende. No lo esperábamos. En los últimos seis minutos algunos jugadores se dedicaron a maquillar sus números y a abrillantar su estadística. La sensación que queda es que solo Christian Díaz fue capaz de anotar cuando había partido. Esta es una excelente noticia, ya que en un puesto copado por escoltas, el hecho de que aparezca un base de nivel va a ser fundamental.

Ahora mandan Valladolid y Ourense. Nuestros vecinos, sin ruido, siempre se las arreglan para estar por ahí arriba, y los pucelanos, sin nombres rimbombantes, a mí me parece el equipo que mejor juega. Se puede comprobar haciéndose con un vídeo de sus partidos. Puede que se les haga la liga muy larga, pero de momento son los mejores.

Y el sábado viene Alicante, recién llegado de regreso después de una ausencia que parecía definitiva. Este equipo -Lucentum en su etapa anterior- llegó a tener un quinteto inicial en el que estaban Pablo Prigioni, Perasovic, Lou Roe y Oriol Junyent, y otro no menos famoso en el que estaban Lucio Angulo, Alain Digbeu, Nacho Rodríguez y otra vez Oriol, y también pasaron por allí Marco Stojic y Pepe Sánchez, el fenomenal base argentino que fue campeón olímpico y subcampeón del mundo, y que además del Alicante también jugó en el Madrid, el Barça y el Unicaja, casi nada. Eran tiempos de esplendor. El sábado regresa al Pazo de forma más humilde y no olvidemos que lleva dos victorias como el Breo. Lo dirige otro extraordinario base, Pedro Rivero, que no triunfó en la ACB porque le faltaba físico. O eso decían; sería verdad. Que sean bienvenidos en su vuelta, pero, por favor, que la victoria se quede en Lugo para no empezar a ver fantasmas.

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