La autovía carece de áreas de servicio en 200 kilómetros, y la única prevista a corto plazo está estancada
03 dic 2019 . Actualizado a las 16:41 h.Un desplazamiento de Lugo a A Coruña, con salida en la ronda da Muralla y llegada en la avenida de Arteixo, supone un trayecto de 98 kilómetros. Si el automovilista desea hacer un alto en el viaje, puede parar en el área de servicio de Guitiriz, más o menos en la mitad del recorrido, o en la de Coirós, unos 20 kilómetros más adelante. Si el desplazamiento empieza en A Coruña y termina en Lugo, hay esa misma posibilidad, pues las dos áreas tienen instalaciones en cada sentido de la circulación.
Más difícil, en cambio, es tomar un café o llenar el depósito del coche en un tramo de la autovía del Cantábrico cuyos kilómetros son algo más del doble de los del citado viaje. Entre Carreño, municipio asturiano limítrofe con Avilés, y Baamonde, lugar donde la A-8 termina y confluye con la A-6, no hay áreas de servicio, por lo que el conductor debe salir de la autovía para satisfacer su apetito o su sed o la necesidad de combustible de su vehículo.
El área de ese ayuntamiento astur es la única en casi 200 kilómetros, pero además lo será durante algún tiempo. Está reservado espacio para la construcción de zonas de ocio y de servicios en sendos municipios del Occidente asturiano, de A Mariña y de Terra Chá; pero solo en una se dieron los primeros pasos, que, por otro lado, han quedado frenados en su fase inicial.
La situación tiene una clara repercusión para el tráfico de distintas comarcas, no solo las más cercanas a las dos márgenes del Eo. Por esos casi 199 kilómetros de la A-8 pasa el tráfico que llega a Asturias desde A Coruña, desde Lugo o desde Ferrolterra, así como el que circula en sentido contrario.
La única de las tres previstas en la que se registraron avances fue la situada en el municipio asturiano de El Franco, a la altura del kilómetro 490. Aunque hace dos años, se licitó, por algo más de tres millones de euros, su construcción y su explotación, no se han dado pasos y la empresa adjudicataria no ha mostrado hasta ahora interés en ejecutar la obra, que incluiría sendas instalaciones en cada margen de la circulación, como hay, por ejemplo, en Guitiriz. Menos trámites se han efectuado para las previstas en los municipios de Barreiros (kilómetro 522) y de Vilalba (kilómetro 574), sobre las cuales no se ha producido movimiento alguno.
En algunos puntos de esos casi 200 kilómetros de trayecto, algunas de las prestaciones que se pueden tener en las áreas de servicio están cerca de la autovía. En el Occidente de Asturias la A-8 tiene una salida muy cerca del polígono de Jarrio (Coaña), donde hay una gasolinera, en tanto que el polígono de Ribadeo, también próximo a la transcantábrica, contará próximamente con una estación de servicio; desde el 2017, en A Devesa (Ribadeo), la cooperativa Os Irmandiños tiene una gasolinera en su sede, junto al ramal que conecta la A-8 con la N-634 y con el acceso a As Catedrais. En otros casos ?así ocurre, por ejemplo, en Baamonde? hay localidades con diversos servicios, estación de servicio incluida, a poco más de un kilómetro. En el polígono de Vilalba, el mes pasado, se abrió una gasolinera: para llegar hay que salir de la transcantábrica y circular dos kilómetros, aunque sin entrar en el casco urbano.