Cientos de lucenses eligen ante notario a las personas que los cuidarán si llega la incapacidad

La autotutela, una posibilidad para elegir tutor y también para evitar que lo sea quien el interesado no quiere


lugo / la voz

Es una cuestión que en el foro interno de cada adulto, llegada la madurez, pocos son capaces de eludir. ¿Qué pasará, qué será de mí si llega el momento de la incapacidad, el día en que no pueda valerme por mí mismo? Parece aumentar año a año el número de lucenses que, frente a tal pregunta, deciden acogerse a la posibilidad que confiere el Código Civil español de designar por sí mismo, mediante documento notarial (escritura), a un tutor o tutores por si llega la temida incapacidad. También para descartar explícitamente a alguno que pudiera asumir ese papel y del que en el interesado no quiere depender. Este instrumento legal del Derecho Civil es la autotutela.

El notario lucense Manuel Ignacio Castro-Gil Iglesias explica, a petición de La Voz de Galicia, qué es la autotutela. Es una posibilidad establecida, señala, en el artículo 223 del Código Civil. Es una fórmula, dice, que se utiliza cada vez más por dos motivos fundamentales. Por un lado, porque el interesado se lleva mal con la persona que es más probable que asuma su tutela en caso de que llegue a verse incapacitado. Ocurre, por ejemplo, con algunos padres con respecto a uno de sus hijos o a algún yerno o nuera. Por otro lado, no es infrecuente que alguien que no tiene problemas, empieza a preocuparse al ver cómo evoluciona la situación de un familiar cercano; decide entonces determinar quién quiere que, si llega la incapacidad, sea su tutor. En el caso del notario citado, ha atendido en los últimos dos años un total de veinte casos de autotutela.

Disposiciones

En el documento público notarial en el que se materializa la determinación de tutor, se pueden incluir disposiciones acerca tanto del cuidado de la propia persona como de la administración de sus bienes.

Los requisitos para poder acogerse a la posibilidad de la autotutela son sencillos. Es preciso ser mayor de edad y capaz en el momento de otorgar la escritura. Como ya se indicó la designación tiene que ser ante notario y únicamente será de aplicación en el caso de que la persona sufra incapacidad, tanto sea prevista o no.

Hay operadores legales, como la abogada Aida Escudero García, en un artículo publicado en Abogacía Española, que sitúan el primer antecedente histórico de la autotutela en el año 1921, en el discurso de entrada en la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación titulado La tutela fiduciaria. Indica que la denominación «autotutela» se debe al abogado del Estado Eloy Sánchez Torres.

La misma autora explica por qué la autotutela se prevé mediante documento notarial y no por medio de un documento privado. De este modo, el notario controla si el interesado, cuando firma el documento, es realmente capaz. De otro modo podrían producirse situaciones indeseables, en las que pudieran darse casos de personas obligadas contra su voluntad a firmar la designación de tutor.

La notaría de Manuel Ignacio Castro-Gil tramitó veinte autotutelas en dos años

Solo será de aplicación en el caso de que la persona sufra incapacidad

Un documento con reflejo en el Registro Civil

El documento notarial por el que se designa tutor para el caso de que llegue la incapacidad tiene reflejo en el Registro Civil. Queda anotado en la inscripción de nacimiento del interesado. Este tipo de trámite es uno de los que está incrementando el trabajo al personal de Registro Civil.

Individual o colectiva

La persona que decide acogerse a la posibilidad de la autotutela puede elegir por una designación individual o conjunta. En la escritura es posible incluir tutores alternativos por si se da el caso de que, llegado el momento, no se encuentre en condiciones de asumir dicha responsabilidad.

Pueden ser nombrados tutores tanto personas físicas como jurídicas. Igualmente, es posible que el interesado, antes de que se produzca, si es que se produce, la incapacidad pueda modificar su elección de tutores, pero, para ello, es precisa una nueva escritura.

En una provincia con una población tan envejecida como es la de Lugo la posibilidad que ofrece el artículo 223 del Código Civil resulta especialmente interesante.

Procedimiento

En él se indica claramente que en los procedimientos de incapacitación, el juez recabará certificación del Registro Civil y, en su caso, del registro de actos de última voluntad, para comprobar la existencia o no de disposiciones acerca de la tutela.

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