No podemos asumir que arde

Raúl García Martínez INGENIERO DE MONTES (USC)

LUGO

21 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada año toca hacer balance de las hectáreas quemadas y de las comparativas con años anteriores tenemos asumido que el monte gallego tiene que arder. Asumir esto como cotidiano es lo más preocupante de todo. Este verano aparecen las famosas franjas de protección secundarias y los incumplimientos de los particulares en el desbroce de las mismas. Que no pueden existir en las inmediaciones de las viviendas determinadas especies y que tienen que estar libres de matorral es algo en lo que todos estamos de acuerdo, lo extraño es que siendo las competencias legislativas del suelo rústico de la administración autonómica tengan que ser los ayuntamientos los guardianes y policías de ejecutar los incumplimientos…

La presencia de vegetación invadiendo los núcleos rurales no se produce porque a la gente le guste tener pinares, matorral o eucalipto al lado de su casa, sino porque en la mayoría de los casos el abandono de la actividad agraria -y que en los pueblos apenas quede gente joven que pueda realizar la limpieza de las fincas- implica que el monte invade los propios núcleos. En la provincia de Lugo, según los últimos datos, la población mayor de 85 años es la misma que menores de 10 años. Y si hablamos de mayores de 65 (son un 28,8% del total) tenemos la misma población de esta edad que menores de 36. Y en determinados concellos de montaña la población mayor de 65 años es el 40% o superior (INE e IGE).

Con las perspectivas de despoblación y envejecimiento del medio rural la invasión de la vegetación será mayor y los incendios forestales llegarán a las viviendas con facilidad. Ponerle freno a esta situación no se revierte de un día para otro y las consecuencias de las políticas de abandono del sector agrario en Galicia en los 80 y 90 las estamos notando ahora. Lo que hagamos en este momento se percibirá dentro de 30 años y si seguimos con esta tendencia vamos a tener dos tercios de la población de la provincia en 8 villas y ciudades y el otro tercio distribuido en los 59 municipios restantes con una densidad media de población similar a Laponia. Combatir la vegetación para que no invada los núcleos de población, que van a quedar muchos deshabitados, es una tarea que tenemos que empezar a pensar y solo con amenazar que vamos a expropiar las parcelas que no cumplan no es suficiente porque es más rentable que te las expropien que tener que desbrozarlas una o dos veces al año.