El misterio del pozo de A Garaballa

Algunos técnicos aseguran que el aliviadero no funciona al no tener mantenimiento y el Concello dice que comprobará con una cámara donde se produce el atasco


lugo / la voz

El pozo de tormenta o aliviadero de A Garaballa va camino de convertirse en un misterio. Cada dos por tres deja de funcionar y las aguas contaminantes van a parar directamente al río Rato. Fue construido justamente para lo contrario, lograr que los días de lluvia intensa contenga el agua para que no vaya directamente a las corrientes fluviales sin tratar. El Concello, que tiene la responsabilidad de su mantenimiento, dice que no sabe qué es lo que está pasando. Algunos técnicos, sin embargo, lo tienen claro: no hay ningún tipo de mantenimiento. Mientras se aclara el misterio, la Hidrográfica tramita un expediente sancionador a la institución municipal después de una denuncia del Seprona promovida por el BNG. Los nacionalistas anunciaron ayer que llevarán el caso al Valedor do Pobo. Dicen que es una «enfermidade crónica» que el equipo municipal de gobierno no quiere resolver, a pesar de las múltiples denuncias desde hace ya varios años.

El Concello es el encargado del mantenimiento de la instalación desde 2012. Los vecinos de A Garaballa dudan incluso que tenga luz eléctrica aunque en el lugar puede verse un contador (que parece apagado) y un enganche. No tienen dudas de que la instalación funcionaría si estuviera bien atendida.

El concejal que hace las funciones de portavoz del gobierno municipal, Miguel Fernández, dijo ayer que el recinto fue limpiado y desbrozado hace quince días. Un vecino explicó que el día en que se produjo el desbordamiento se pudo apreciar como, a través de unas rejillas, salía una gran cantidad de suciedad que aún podía verse en la tarde de ayer.

El socialista Miguel Fernández, basándose en las informaciones que le proporcionan los técnicos, lo tiene claro: «O problema non é do propio pozo». No se sabe exactamente qué es lo que le pasa, según la versión de los socialistas. Por eso, explicó el portavoz del gobierno, planean hacer comprobaciones, alguna de ellas con cámaras que introducirán por tuberías y conductos para determinar el punto en el que puede producirse el atasco cuando hay exceso de entrada de aguas. El edil dijo que una de las causas pudo derivarse de la tormenta y dijo que la situación quedaría solventada cuando se contrate el ciclo del agua. Sin embargo, todavía falta mucho para eso porque aún están en fase de elaboración los pliegos.

El concejal del BNG, Rubén Arroxo, recordó que el gobierno, en 2016, ya contó algo similar. «Na comisión de infraestruturas dixeron que estaban revisando e que actuarían cando tiveran claro algo. Todo segue igual», expresó. «Mentres, contamínase o río e os veciños da zona seguen a padecer os vertidos», apuntó.

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