Los jugones ponen Lugo de moda

Marta de Dios Crespo
marta de dios LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

El Breogán y el Lugo revolucionan la Segunda División y la LEB Oro con un arranque arrollador

31 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Lugo está de moda. Un arranque arrollador de los dos equipos con más seguimiento de la ciudad ha disparado los niveles de euforia. El Breogán es el único invicto de la LEB Oro tras cinco jornadas y si gana mañana al Valladolid se hará con un liderato sin fisuras. El Lugo se instaló en un primer puesto inédito en Segunda División el pasado fin de semana, con una victoria sobre el Nàstic de Tarragona (1-0) que redondea una buena racha inapelable.

Tito Díaz y Julio Díaz conocen bien a ambos equipos. El primero fue base de los celestes en los 80 y su entrenador una década más tarde. El segundo es el técnico que más partidos ha dirigido a los rojiblancos en su historia reciente y el primero en conseguir su ascenso a la categoría de plata. Los dos han seguido los arranques de Lugo y Breogán.

CARLOS CASTRO

La experiencia les dice que lo principal es el equipo. Los celestes ya han saboreado las mieles de la élite y llevan muchas campañas intentando volver a la ACB. «Hicieron un buen equipo», dice Tito Díaz. En su radiografía sobre los del balón naranja incluye que esta temporada «tienen bien cubiertas todas las posiciones. Son jugadores expertos, que conocen la liga y que están jugando muy bien. Muy serios en defensa y muy acertados en ataque. Se le ve un equipo sólido».

Que la plantilla sea larga y competitiva es una necesidad en la que coincide Julio Díaz: «Los partidos no los ganan 11 jugadores, con 11 jugadores te vas de fiesta cuatro días. Si esta racha continúa y no hay 20 jugadores de un perfil determinado y parecido... tiene que ir todo el mundo enganchado hasta el final». El técnico de Cesuras analiza al Lugo que ha visto y sin conocer al resto de la plantilla, apunta del arranque liguero: «Este equipo que me gusta porque tiene orden, es competitivo y le meten pocos goles. Está rentabilizando mucho los que mete. Si tiene una plantilla amplia con jugadores parejos, el cuerpo técnico tiene muchas más alternativas de cara a futuro».

Rebaja el entusiasmo que se vive en la ciudad y sostiene que «no llegamos ni al primer cuarto de Liga, estamos empezando. Va a venir el invierno. Llevar el peso del equipo con pocos jugadores es complicado». Tito Díaz es de la misma opinión cuando habla del Cafés Candelas Breogán, aunque apunta que un buen comienzo «te permite remar con más tranquilidad si después tienes un momento malo».

La presión es el compañero de viaje cuando el ascenso es el objetivo. Tito Díaz sabe que esa presión es congénita a un equipo como el Breogán porque «Lugo estuvo 17 temporadas en ACB y eso la gente lo echa de menos. Es normal que quieran volver ahí. Ahora lleva 12 en LEB y en ese tiempo ya ascendieron 24 equipos. Nunca le tocó al Breo, es normal que haya esa presión. Los jugadores y los entrenadores que van a Lugo tienen que saber eso y ser capaces de jugar con eso. A cambio, el Breogán es un equipo que se mueve con un buen presupuesto, está entre los más altos y puede hacer plantillas largas». Precisamente Julio Díaz cree que el Lugo tiene que desembarazarse de esta presión. «Ahora hay que disfrutar», apunta. Espera que algún día el equipo pueda llegar a Primera División, pero es tajante sobre la responsabilidad que tienen que tener jugadores y cuerpo técnico: «No puede caerles todo el peso. El aficionado tiene que darse cuenta de que es muy bueno, pero es escaso. Sin masa social es muy difícil ir arriba».

Ese respaldo sí lo tiene el Breogán. «Ahí el Pazo está siempre lleno. Yo recuerdo que el año pasado en Coruña, cuando jugábamos en Riazor había más gente de Lugo que de Coruña, eso es muy positivo. El ascenso es un objetivo y el que quiera obviar eso se equivoca», recuerda Tito Díaz. Coinciden de nuevo ambos técnicos y Julio Díaz insiste en que la ciudad «tiene que verlo sí o sí, con 2.000 o 3.000 abonados es muy difícil llegar a Primera. Con esas personas se puede ir a apañar castañas, pero poco más».

Julio Díaz está convencido de que cuando ellos consiguieron el ascenso en los noventa, ni la ciudad ni el club estaban preparados. «Ahora sí, pero falta el motor. Si solo es el equipo y el club los que tiran del carro, la euforia se quedará en fuegos artificiales», dice franco y cree que haría falta llegar a los 5.000 aficionados. Para que se dieran los ingredientes necesarios para el ascenso este año, Díaz cree que «ahora mismo al equipo no se le puede pedir nada más. Es un equipo competitivo, de un fútbol fácil, que no tiene un pero, entonces vamos a ayudarle entre todos a llegar a diciembre. Yo creo que si la afición responde y siguen en esta racha, el presidente echará el resto».