En los últimos meses la Policía Local efectuó más de medio centenar de denuncias
29 oct 2017 . Actualizado a las 20:09 h.El buen tiempo prolongó la temporada de terraceo en la capital. A las puertas de noviembre, nunca antes las terrazas de los establecimientos de hostelería de la ciudad habían tenido una concurrencia y animación semejante a la de los últimos tiempos. No hace falta calefacción, ni mantita... Nada. Incluso son necesarias las sombrillas. Con semejante panorama, el Concello aprovecha para hacer caja a base de multas. Algunos hosteleros están que arden. Dicen que les controlan hasta la posición de las patas de las sillas. «Si te pasas, ¡zas!, multa al canto», dijo ayer uno de ellos.
Los policías antiterrazas no paran. Los hosteleros hablan de férreo control e incluso de persecución, pero en el Concello levantan la voz y advierten: la ley solo se aplica a los que no pagan, y hay algunos que se permiten el lujo de ocupar hasta 38 metros de calle pagando solo por dos.
Solo entre agosto y septiembre fueron impuestas más de cincuenta multas a hosteleros por incumplir alguna ordenanza. «¡Pero si hubo alguno que se dedicó a hacer churrasco en una parrilla que colocó en la calle!», indicó un funcionario del Concello.
La opinión de algunos hosteleros dista mucho de las justificaciones que plantean desde el Concello. Consideran que son objeto de un seguimiento nunca aplicado hasta ahora y dicen que no se puede hablar de dinamización de la ciudad poniendo multa tras multa.
Las últimas actuaciones de la brigada antiterrazas fueron en As Fontiñas, San Pedro, Rúa Nova, Praza do Campo.... Con anterioridad hubo denuncias en la avenida de Madrid, Praza Maior, Aguas Férreas... El mapa de puntos rojos de la ciudad está ya bastante marcado.
Las multas varían y dependen de la reincidencia o no. «A mí unos taburetes me costaron 300 euros. Por lo que me dice la Policía Local, resulta que era una ocupación ilegal de la vía pública y además perturbaba el paso del público. ¿Pero qué paso? Si por aquí apenas hay tránsito. El Concello quiere dinamizar el centro y pretende conseguirlo con multas. ¡Pero si las mesas, sillas y taburetes en algunas calles deberían ser gratis para que tengan algo de vida y no nos muramos de asco!», planteó ayer un empresario. Indicó, además, que la asociación que agrupa a los empresarios del sector debería decir algo al respecto, «tomar parte de forma activa, hablar y sobre todo reivindicar».
De acuerdo con datos recogidos en el sector, hay algunos empresarios que llegaron a ser sancionados con multas de hasta 700 euros por reincidencias. Algunos recurrieron a la asociación, «pero nos aconsejaron pagar sin recurrir, porque entendían que era mucho más beneficioso aprovechar el descuento de pronto pago que esperar a la resolución del recurso que, decían, sería desfavorable».
Las multas previstas por el Concello pueden oscilar entre los 600 y los 1.000 euros.
Empresarios dicen que en algunas calles no tendrían ni que pagar porque dan vida
El Concello destaca los incumplimientos clamorosos de algunos hosteleros