«Este año pediremos acreditación para poder impartir docencia en el servicio»

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

LUGO

OSCA CELA

Urología apuesta por el trabajo en colaboración con servicios como oncología y radioterapia

26 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El servicio de Urología del HULA, a cuyo frente está Francisco García Novio, no permanece ajeno a los cambios experimentados por el resto de los servicios desde el traslado desde el Xeral, ni los de la propia especialidad. La creación de la unidad de suelo pélvico, que atiende unos pacientes cada año; la cirugía laparoscópica, mediante incisiones mínimas, en uno de los quirófanos integrados del HULA, que supone el mayor volumen de las intervenciones que están realizando y el desarrollo de la endourología, que permite poder llegar hasta el objetivo a través de los canales naturales, son algunas de las actividades que se fueron incorporando desde el traslado. La última el quirófano en tres dimensiones. Uno de los retos en los que están avanzando es en el tratamiento del cáncer urológico, con la colaboración de oncología, radioterapia. Según García Novio, que demanda estabilidad laboral para el personal, los nueve urólogos del servicio dedican la mayor parte del tiempo y de sus esfuerzos a atender a pacientes oncológicos, aunque no representen más casos que el resto.

-¿Cuáles son los cambios más significativos?

-Aparte de la informatización y de la ampliación de espacios, hemos aumentado el número de urólogos. Partimos de cinco y tenemos nueve. De ellos cinco tienen entre 30 y 35 años y aunque en algunos aspectos necesitan rodaje y madurez, la gran ventaja es que se formaron en la nueva forma de hacer urología. Hemos pasado de la cirugía abierta a la laparoscópica. Aunque no se pueden hacer todo, estamos operando tumores de riñón, de próstata y de vejiga. Se está implantando y no hay marcha atrás.

-¿Y la endourología?

-Estamos trabajando en ella. Significa acceder a través de los conductos naturales. A través de la uretra podemos llegar a la vejiga y a los uréteres. Estaba pensada para los cálculos renales, pero se le ha dado un impulso radical y ahora tratamos también los tumores. Aunque no es una actividad cotidiana, -la usamos en una media de uno o dos pacientes a la semana- sí es importante,

-¿Cómo funciona la unidad de suelo pélvico?

-Retomamos con más fuerza la urología funcional para estudiar a fondo cómo funciona la vejiga, cómo responde a problemas como la obstrucción y si la intervención quirúrgica va a ir bien o no. No todos los pacientes que orinan mal están enfermos de la próstata. Tenemos una unidad de suelo pélvico en la que tratamos a más mujeres -los prolapsos de suelo pélvico suelen ser frecuentes a partir de cierta edad y derivados del deterioro de la musculatura de la pelvis, muchas veces como consecuencia de los partos- que a hombres. En ella colaboran ginecólogos y cirujanos generales.

-¿Cuándo se creó?

-La unidad de suelo pélvico se empezó a montar después del traslado. Primero Mateo y después Casas pusieron especial empeño en que funcionara. Incluye pacientes neurológicos, urológicos y ginecológicos. Ellos animaron a cirujanos y a ginecólogas a que participaran. Tiene algunas dificultades de funcionamiento pero va a ir adelante. Estamos haciendo entre siete y catorce estudios a la semana, que son muchos. Representan unos cien al año.

-¿Cómo se tratan?

-En unos casos se operan y en otros se tratan con fármacos o con tratamientos locales como las inyecciones de botox. El estudio inicial es para la elección del tratamiento. No todas las mujeres que pierden orina tienen que operarse. Hay que estudiar las causas. El botox es llamativo porque se asocia a la cirugía estética. Es una toxina que inhibe las contracciones del músculo y evita que la vejiga se contraiga por su cuenta.

«Tratamos con inyecciones de botox los problemas de

suelo pélvico»

«Estamos operando tumores de riñón, próstata y vejiga con laparoscopia»